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El momento presente

¿Malos o diferentes?

El momento presente

¿Malos o diferentes?

Cada uno de nosotros hemos nacido con cierta genética, formados en culturas y experiencias distintas, que nos hacen únicos.

Todas las personas somos diferentes, durante toda nuestra vida vamos recibiendo constantemente información a través de nuestros sentidos y toda esta información es codificada por el cerebro que va tejiendo una personalidad y con esta personalidad nos relacionamos con los que nos rodean.

Por lo anterior es increíble la gran cantidad de variantes en cuanto a los hábitos, ideas, conductas, prioridades, gustos y metas de las personas y basta con involucrarnos con algunos compañeros de trabajo, familiares o vecinos, para notar todo un abanico de diferencias.

Pero esta diversidad, desgraciadamente es motivo en muchas ocasiones de críticas, marginaciones y hasta conflictos, ya que caemos en el error, error que no aceptamos generalmente, de creer que somos nosotros los que estamos "bien" y los demás son los que están "mal".

Y ante el error anterior de creernos los propietarios de la verdad y de cómo deberían ser todas las personas a nuestro alrededor, perdemos el regalo del aprendizaje que nos proporcionan las diferencias y podemos, muy frecuentemente, pensar que aquellas personas cuyas acciones u omisiones son diferentes a las nuestras son malas personas, que nos hacen la vida imposible, y por lo tanto mientras más lejos las tengamos, mejor.

Citaré un par de ejemplos cotidianos que se me vienen a la mente en este momento. Conozco a una persona que es, desde mi punto de vista, obsesiva del orden y la limpieza, esta persona no tolera la suciedad ni el desorden, y se pasa la vida limpiando y recogiendo cuanto objeto ve tirado.

Y eso lo aplica por supuesto a su aseo personal, ducha diaria, ropa impecable y cuando esta persona, contacta con alguien desaliñado, que no le da el mismo valor a la limpieza y pulcritud, le genera rechazo e inmediatamente le critica tachándole de "mala persona".

Un segundo ejemplo, una persona que es fanática del deporte y la sana alimentación, se pasa la vida haciendo rutinas para mantener su salud física y tiene un menú escrupulosamente sano. Cuando esta persona contacta con un aficionado de las fritangas y sedentario hasta la médula, le genera rechazo e inmediatamente le critica tachándole de "mala persona". 

Y así podríamos seguir con ejemplos de cómo las diferencias pueden generar brechas entre los seres humanos. Por lo que es sumamente valioso comprender que el hecho de que otras personas "no sean como nosotros" no los convierte en "malos".

Y que si reconocemos que cada uno de nosotros sólo somos como podemos ser, ni más ni menos, comenzaremos a disfrutar de los demás con sus fortalezas y debilidades sin quererlos cambiar a nuestra forma de ser y vivir, porque afortunadamente, nunca lo lograremos. 

Hasta el siguiente momento presente.

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