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En Palabras De Los Psicólogos

Mi casa es un campo de batalla

En Palabras De Los Psicólogos

No es raro escuchar en consulta la desesperación de los padres ante los berrinches, las actitudes o la falta de empatía de los hijos.

Estas conductas disruptivas pueden llegar a sacar de sus casillas hasta al más centrado de los padres y si aparte la pareja no está de acuerdo en las medidas disciplinarias la bomba estalla.

Sin embargo debemos ser muy claros que un problema de conducta no se aparece por arte de magia, el desafío, las rabietas, los gritos o sencillamente el estar hablando con la pared, no es más que un cúmulo de pequeñas omisiones anteriormente pasadas por alto o incluso festejadas con otro estado de ánimo diferente al actual.

Los hijos no vienen con manuales o instrucciones, somos nosotros los responsables de cómo vaya interactuando con el medio ambiente; algunos me podrán decir:  ‘Nora, pero y su temperamento o su carácter ya viene de fábrica’. Y ciertamente es cierto, pero está en nosotros y nuestro estilo de crianza cómo vayamos modulando este disco duro con el que vienen cargados nuestros hijos.

Recordemos que los adultos somos nosotros, pero primero que nada somos seres humanos, los cuales también tenemos sentimientos, también nos ocupamos y también nos cansamos, nunca va a ser lo mismo lidiar con un berrinche cuando estamos en nuestro centro (emocionalmente hablando) a cuando estamos hasta el copete después de un día agotador.

Pero te quiero invitar a aceptar que el factor determinante de cómo vaya a resultar esta interacción vas a ser tú, como mencioné en el párrafo anterior el adulto eres tú, el que tiene una estructura frontal madura que ayuda a tomar decisiones y le dice a su sistema emocional “cuidado que te desbordas”, eres tú.

Si observas que tu frecuencia cardiaca incluso la respiratoria, hoy día no es raro contar con un oxímetro en casa, pruébalo empieza a variar hacia lo negativo, lo ideal será tomarte un tiempo fuera, no debes enfrentar una situación disciplinaria si estás fuera de control ya que las consecuencias invariablemente no saldrán como lo esperas.

Te sugiero que recuerdes esa instrucción que dan en las aerolíneas, en caso de una descompresión en la cabina, se liberaran las bolsas de oxigeno, deberás colocarla en tu cara y luego socorrer a tus hijos, claro que como padres el impulso primario será ayudarlos a ellos, pero si tú te desmayas no los vas a poder ayudar.

Justo así pasa con los problemas de disciplina, en ocasiones los límites de la autoridad no son claros, y un niño o adolescente no puede entender si las indicaciones son contradictorias; por ejemplo: si en casa tu los dejas brincar en los sillones, no van a entender por qué en casa de un tío o los abuelos no lo pueden hacer, si en casa tu los dejas alzar la voz o hablarte de manera incorrecta, no los corriges incluso te da risa, no van a entender por qué si lo hacen con otra persona no te estás riendo.

No podemos hacer responsables a los niños por situaciones a las que nosotros no hemos podido o querido poner atención, recuerda el ejemplo arrastra.

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