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Pensando en la gente

Morena: de las palabras a los hechos.

Pensando en la gente

Morena: de las palabras a los hechos.

Un partido político que surgió como un movimiento para impulsar el proyecto personal del actual presidente de la República parecería que nació viejo, cansado y con un doble lenguaje que raya en la hipocresía. 

Su principal mérito en las elecciones federales intermedias, y en muchas locales, fue ser el beneficiario de la compra de voluntades o, dicho de otra manera, de los apoyos sociales brindados que el próximo año rondarán en los $300 mil millones de pesos, entregados a los adultos mayores, algunas personas con discapacidad y muchos estudiantes a lo largo y ancho del país, quienes por gratitud o necesidad están votando por el partido del Presidente.

Los dirigentes de Morena en lugar de cumplir con los estatutos y postulados básicos de su agrupación, hacen exactamente lo contrario, de una manera cínica mienten una y otra vez, pensando que con repetir muchas veces una mentira, ésta se convertirá en realidad como por arte de magia.

Tal es el caso de los procesos de designación de candidatos para cargos de elección popular. De acuerdo a sus estatutos, dichos candidatos serán electos mediante una encuesta y, en caso de que un ciudadano esté mejor posicionado que un protagonista del cambio verdadero, es decir, un militante, se designará al ciudadano; pero en los cargos de representación proporcional será diferente: se escogerá por tómbola y los primeros candidatos plurinominales deberán de ser militantes. 

Sin embargo, para los dirigentes de Morena unas son las palabras y otros son los hechos. La realidad que muestran dista mucho de lo que pregonan. Veamos el caso de Nuevo León: 

El cacique del PRI en Escobedo, Nuevo León, Abel Guerra, realizó lo que mejor sabe hacer, negociar con sus homólogos del PAN, PRI y otros políticos que se han desempeñado en la ciudad de México, para designar a candidatos “a modo” en los municipios gobernados por el PAN y el PRI, presuntamente le iban a devolver el favor apoyando a su esposa Clara Luz Flores rumbo a la gubernatura y respetando su feudo: Escobedo.

Para contender por el municipio de Santiago, nombró candidato a un turista cuya principal cualidad es hacerle caso a un político del PRI que fue senador de la República; mientras que en San Nicolás de los Garza, aparentemente le entregó la candidatura al cacique panista Zeferino “Chefo” Salgado y en Santa Catarina ocurrió lo mismo. El colmo fue en el municipio de Juárez, donde designó a una persona totalmente desvinculada de dicha población, un empleado del candidato del PRI a la gubernatura y en Monterrey todo indicaba que su finalidad era pavimentarle el camino al PRI para que repitiera. Todas estas designaciones fueron al más viejo estilo del PRI: por dedazo. Las candidaturas plurinominales que deberían de ser para los militantes morenistas –que si los hay pero hasta ahora los han menospreciado una y otra vez–, fueron designadas por dedazo a ex panistas, tanto la titularidad como las suplencias.

Los resultados de todo este desaseado embrollo están a la vista: un total fracaso, debido a la flagrante violación de los estatutos y al nulo respeto a los protagonistas del cambio verdadero. En Nuevo León Morena lo perdió todo. 

El próximo año se contendrá por seis gubernaturas: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.  Lamentablemente, en algunos estados están siguiendo el mal ejemplo que recientemente dio Nuevo León. Veamos solamente un caso:

En Durango el mejor posicionado en las encuestas fue el exalcalde y hoy senador de la República José Ramón Enríquez Herrera, quien ha recorrido una y otra vez dicho estado, y su aceptación se confirma con el resultado de las encuestas en donde resulta ser el mejor posicionado, pero por decisión de la cúpula de Morena –encabezada por Mario Delgado– se  designó a Marina Vitela Rodríguez.  El senador Enríquez acusó a la dirigencia morenista de asignar la candidatura a Marina Vitela antes de que concluyera el levantamiento de la encuesta con la que el partido definiría esa posición. Aseveró que la designación se hizo a partir de criterios sacados de la manga, y advirtió que lo ocurrido en Durango es peligroso de cara a la elección del abanderado presidencial en 2024, porque deja de manifiesto que Morena no respeta las reglas. “Hay una enorme incongruencia entre lo que dice el Presidente y lo que se hace en el partido, y esto es peligrosísimo para el 2024. ¿Se van a respetar las encuestas?”, cuestionó el senador duranguense. Consideró que si no quieren cometer el mismo error de soberbia deben de corregir su equivocación.

En conclusión, un partido político que viola sus estatutos y no respeta a sus militantes no es digno de tomarse en serio.

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