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Política e Historia

Mujeres y cuotas electorales

Política e Historia

La autoridad electoral, dispuesta a desempeñar el rol del “Big Brother” en el proceso electoral, cambia las reglas en el previo al arranque de la contienda con lo cual entorpece y retrasa la salida de las planillas de alcaldes y diputados locales.

Aún no se forman los equipos federales porque, recordemos, ellos en esta elección tendrán sólo 60 días para hacer campaña.

La democracia mexicana entró en una fase de excesos por cuotas en las posiciones electorales. Lo mismo se exigen cuotas de edad para jóvenes que de género o sexo para mujeres y ahora agregue usted la exigencia de llevar en las planillas, sobre todo a municipios y diputaciones locales, a personas representativas de grupos como homosexuales (en todas sus variantes porque desconozco las iniciales que hoy se usan), discapacidades (sin especificar a qué definen como discapacidad), representantes de pueblos originarios y otros más.

De verdad, un absurdo, porque para cumplir con las famosas cuotas, se olvida el principio democrático de buscar a los mejores, en estos casos, los partidos políticos y sus candidatos no se pueden responsabilizar por tener a los mejores, sino por tener a quienes cumplan una cuota absurda exigida.

No significa que entre esos grupos no haya de los mejores en el campo de la representación popular, pero se deja de lado el principio democrático de la igualdad de oportunidades que debe prevalecer al excluir a alguien por ser considerado “normal”, pues sin decirlo en esas palabras, quienes no cubran los requisitos de grupo minoritario es fácil sean excluidos de las planillas.

En el marco de la conmemoración del día internacional de la mujer parece disruptivo cuestionar la asignación de cuotas de mujeres en las planillas. No es ese el centro del análisis, el punto medular debe estar en que la democracia no se basa en cuotas sino en liderazgos.

Es momento, debido al rumbo que ha tomado la absurda democracia en el país, que repensemos la selección de las y los candidatos a cargos de elección popular y puestos de gobierno.

Primero, en este momento considero que el INE y los defensores de la representatividad de grupos minoritarios o de exclusión; han sido omisos con un grupo igual de relevante que los aceptados para las planillas: los adultos mayores.

En este momento, los estudios técnicos refieren que México se perfila a ser un país de viejos pobres, desempleados, enfermos, sin seguridad social y excluidos, dada esta condición de vulnerabilidad que los coloca en exclusión social y económica por sobre otros de los grupos incluidos, es necesario que se incluya a un adulto mayor en las boletas.

Segundo, es imprescindible que haya contiendas, concursos, certámenes o alguna otra forma transparente y competitiva para la selección de las y los candidatos en los cargos de elección pública y de gobierno, con lo cual se deje de vulnerar el principio de igualdad contra los hombres heterosexuales, de edad media y sin discapacidad visible.

Necesitamos en los cargos municipales, estatales y federales, mejores gobernantes, mejores representantes populares en los ayuntamientos y cámaras de legisladores; requerimos mejores servidores públicos en la administración pública y en el Poder Legislativo, eso no se logra con imposición de cuotas, se alcanza exigiendo que los partidos políticos recuperen su vocación democrática.

Los partidos políticos deben formar “sus cuadros”, para eso hay presupuestos destinados a la capacitación de nuevos perfiles.

Entre sus cuadros, seleccionar a las mejores mujeres, hombres, homosexuales, con discapacidad, diversidad de edades y hasta de profesiones.

El INE debe dejar de alterar la vida democrática del país. Por cierto… ¿A qué discapacidades se refieren?

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