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Siete Puntos

Navidad 2020

Siete Puntos

1. En este año atípico, en el que la pandemia nos ha obligado a modificar nuestras agendas: ¿qué significa el deseo de una feliz Navidad?

ropongo cinco ideas que, ojalá, nos puedan ayudar para que esta noche, cuando digamos -virtual o presencialmente- ¡feliz Navidad!, trasmitamos de todo corazón nuestros parabienes para los seres queridos, para familiares y amigos: podemos desear una Navidad alegre, sobria, capaz de perdonar y de pedir perdón, con un toque de espiritualidad y muy generosa. Veamos.

2. El año que estamos a punto de terminar nos ha dejado muchas tristezas. Hemos perdido a personas muy cercanas a nosotros, muchos más se han enfermado, y la ausencia de contacto físico nos ha golpeado. La devastación económica ha afectado en especial a los más pobres, por lo que es difícil esbozar una sonrisa. Sin embargo, hoy por la noche celebraremos el nacimiento del Hijo de Dios, para los creyentes, o el de un personaje que cambió la historia, para los que no lo son. Este solo hecho nos debe alegrar.

3. Y dado que las autoridades sanitarias nos invitan a no ir de compras a mercados y tiendas de autoservicio, la sobriedad-austeridad es otra de las características que nos podrían acompañar en todas las Navidades, y que hoy se vuelve imperativo. Hay mucho alcohol en circulación y abundan alimentos sabrosos pero no nutritivos. Los excesos jamás serán buenos amigos, y no son pocas las familias que lamentan pleitos navideños, nunca resueltos con el paso de los años, a causa de abusos etílicos y gastronómicos.

4. La Navidad siempre ha sido, también, un tiempo adecuado para el perdón, ya sea para pedirlo, ya para otorgarlo. El ambiente es propicio, y hay muchos elementos que pueden ayudar a una reconciliación familiar, a un re-encuentro, aunque sea a través de una llamada telefónica o una videoconferencia, con el amigo o familiar del que nos alejamos por un mal entendido. Pero también es una excelente oportunidad, ahora favorecida por la pandemia, para vencer el orgullo y perdonar... aunque no nos pidan perdón.

5. Un poco de espiritualidad hoy por la noche caería muy bien. Y no me refiero a celebrar, por fuerza, el tradicional rito religioso de pedir posada o rezar el rosario. Si se puede, muy bien. Hay muchas herramientas tecnológicas para guiarlos, y disponemos de varios formularios en internet y demás redes sociales. Pero si no, podemos ser promotores de una pausa en el festejo virtual o presencial, de invitar a que alguien diga algunas palabras alusivas, a realizar una dinámica de reflexión, a compartir sentimientos de paz, unidad, concordia y amor.

6. Por último, la Navidad tiene que ser un momento de generosidad, hoy más que nunca. No sólo regalando la ropa que nos sobra o ya no nos queda, sino atendiendo necesidades de personas afectadas por el contagio. Más allá del obligado regalo que nos tocó dar en el intercambio, podemos brindar esperanza a tanta gente que la ha perdido, cobijo a quien se siente desamparado, aire fresco para los que viven en la asfixia cotidiana. Demos alegría, sobriedad, espiritualidad, perdón y generosidad en esta Navidad.

7. Cierre ciclónico. El Papa Francisco acaba de cumplir 84 años, y no obstante su avanzada edad, nos sigue regalando reflexiones que invitan al pensamiento y a la acción, que revolucionan. En su reciente libro, Soñemos juntos -que reflexionaremos en la siguiente entrega-, nos invita a vivir estas fiestas navideñas evitando tres vicios que son nefastos y que impiden tanto la conexión con la realidad como con el Espíritu Santo: el narcisismo, el desánimo y el pesimismo. Nada mal para una persona con ese costal de años a cuestas, ¿verdad?

 José Francisco Gómez Hinojosa

papacomeister@gmail.com

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