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Opinión

¡No al tarifazo!

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¡No al tarifazo!

Por vivir en una burbuja y desconocer el día a día de la gente, el gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda no se conmueve a la hora de anunciar el incremento a las tarifas de los servicios públicos. Quiere que los que menos tienen paguen más. 

Un gobierno humanista debería estar consciente que la mayor parte de las familias nuevoleonesas todavía está superando los estragos que les causó la crisis económica provocada por la pandemia. En lugar de brindar apoyo, seguridad y solidaridad a la gente, el jefe del Ejecutivo pretende imponer un paquete de aumentos que menoscaba el bolsillo de los ciudadanos. 

La semana pasada anunció un aumento descomunal a las tarifas del transporte público. Las reacciones en contra no se hicieron esperar, por lo que el gobernador intentó suavizar dicho incremento con el paliativo de unos “combos” –combinaciones ficticias de viajes y tarifas que al usarse frecuentemente reducen el precio del boleto dejándolo al costo actual– que supuestamente beneficiarán a los millones de usuarios del transporte público.  Con esta “política ficción”, la única realidad que se manifiesta es la insensibilidad del gobernador, veamos a continuación.

El secretario de Movilidad, Lic. Hernán Manuel Villarreal Rodriguez, en la sesión de la Comisión de Tarifas del Instituto de Movilidad propuso que la tarifa quedara en $15 pesos en efectivo, tanto para el Metro como para las rutas metropolitanas; para las periféricas sería de $18 pesos; es decir, para los municipios de Juárez, Pesqueria, General Zuazua y Ciénega de Flores. Para justificar el tarifazo, expresó: “No es culpa de los usuarios que las tarifas no se han ajustado por las pasadas administraciones y que ahora los ingresos no alcancen a cubrir los costos”.

A este funcionario hay que responderle de manera enfática: los aumentos no se plantearon porque no se consideró necesario, en virtud de que los camiones que administra el gobierno estatal obtienen un ingreso diario cercano a $1 millón de pesos, con una utilidad de $280,000 pesos, a pesar de que tienen que destinar un porcentaje al pago de su arrendamiento. Si el gobierno está realizando un buen negocio, en su papel de empresario, ¿por qué los permisionarios se quejan de no tener utilidades? ¿Quién les va a creer que trabajan con números rojos? 

Nos quieren convencer del aumento desmedido con el argumento de que “la reestructura implica la migración a pago electrónico”. Ahí es por donde deben empezar; es decir, antes de cualquier aumento, deben transparentar el 100% de los ingresos a través del cobro electrónico.

Los concesionarios del transporte no quieren que los ciudadanos nos demos cuenta de sus pingües ganancias, por eso les queda como anillo al dedo que el 65% de los usuarios paguen en efectivo. Algunas cifras: al día utilizan el transporte público 1 millón 743,000 personas, generan un ingreso de $18 millones de pesos diarios; $120 millones de pesos por semana y al año la cantidad escalofriante de $5,760 millones de pesos. Esta es la razón por la que los políticos, en contubernio con los transportistas, quieren invisibilizar este gran negocio y persuadir a la ciudadanía con la vieja cantaleta de que con los ingresos actuales “no les alcanza”.  

Para socializar el tarifazo, quieren convencernos a través de combos de “descuentos”, como si se tratara de comida rápida, que consiste en un pago por estudiante de $270 pesos, trabajador $576 pesos y familias $450 pesos, pudiendo viajar todo lo que quisieran por un término de 15 días. Se nota que ni el gobernador Samuel García ni su fiel escudero Hernán Villarreal –faltos de empatía–, se dan cuenta de que la mayoría de las personas no tienen la posibilidad económica de desembolsar esa cantidad de dinero. ¿En qué mundo viven estos políticos? ¿Por qué no salen a la calle? 

Además, estos combos son engañosos, basta ejemplificar el caso de los estudiantes: ellos por lo general realizan dos viajes al día, es decir, los que utilizan solamente el Metro pagarían $180 pesos de más por este paquete y si sólo usan camiones gastarían más de $30 pesos; por consiguiente, con ninguna de las opciones salen beneficiados. ¿A quién quieren engañar estos políticos? ¿Qué intención tienen sus propuestas? 

Antes de pretender un aumento a las tarifas del transporte público, se debe transparentar el 100% de sus ingresos, y hacer una auditoría a la empresa que maneja la Tarjeta Feria.

En conclusión, en estos momentos no se requiere ningún aumento, lo que urge es un gobierno enfocado en lo único importante: la gente.

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