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Fortaleza ciudadana

No me toques el pito...

Fortaleza ciudadana

No me toques el pito...

Esta pequeña frase con la que inicio puede parecer de doble o triple sentido, pero es una realidad que estamos viviendo. Todos los días desde temprano los ciudadanos de esta metrópoli nos damos gusto tocando el pito. Para lo que son de fuera me quiero referir al claxon del auto; según los fabricantes este señalamiento auditivo es un auxiliar para prevenir accidentes o llamar la atención de alguna persona ya sea conductor de otro vehículo o peatón que se requiere llamarle la atención para alertarlo de algún percance o de un peligro inminente.

Entre nuestra gente se ha hecho una ruidosa costumbre usar esta herramienta del vehículo y caen en excesos algunos, como los taxis libres que van por la calle pite y pite para llamar la atención de los posibles pasajeros, indicando de esta forma que están libres y que les ofrecen su servicio de esta manera. Otros conductores parece que usan la bocina para quitar del frente de su camino a todo aquel que se le ocurre atravesarse o adelantarse y hay pitidos por todo, otros más lo usan como señal de ya llegué cuando pasan a la casa de alguien mas y pitan de manera que todo el vecindario sabe que ya llegaron por alguno de los vecinos que tiene amigos pitones. Los repartidores usan su pitito generalmente de las motos para avisar que han llegado con la mercancía solicitada. Los vecinos que no les gusta compartir las calles pitan y fuerte para que no se atraviese nadie a su paso, como si con la fuerza del pito fueran a despejar el camino y así sin más obstáculo avanzar unos metros para volver a accionar esta estrepitosa autoparte. Ahora en algunas colonias los del gas pasan pitando fuerte para que todo mundo se entere que ya andan los del gas y puedan surtir los tanques estacionarios o los cilindros móviles que luego tienen quienes no están de acuerdo en ceder su patrimonio a los españoles de Gas Natural México, los que ya ni oficina tienen pero que bien facturan. También el panadero con el pan pasa pitando y luego la deliciosa cancioncita que provoca antojos y luego regaños del médico cardiólogo que nos cuida del corazón y la salud.

Regresando al uso para lo que fue fabricado, y no dando otro uso diferente, se aprende a manejar ahora sí que como Dios manda, te invito a que hagas el ejercicio de desconectar la bocina del claxon de tu carro y de esa manera cuando alguien se atraviese simplemente frenes y evites generar ruido y la confrontación que surge después de activar el mecanismo tantas veces que hasta la ascendiente del que lo escucha se irrita. Cuando no funciona llegas a una casa por alguien y te bajas a tocar el timbre o la puerta como las personas educadas, aunque ahora ya en la puerta se marcan por el celular para indicar que ya están afuera. Cuando deja uno de depender del ruidoso claxon se disfruta la conducción del vehículo, pues sabes que no tienes manera de reclamar ni pelear con el instrumento, así que se vuelve más cordial, además de no generar tanto ruido que estresa y predispone a la violencia. Es triste ver que muy temprano en la salida de las calles en las colonias entre vecinos ya se vienen mentando la mentadera, como si no hubieran dormido bien o no les dieron de cenar en la noche, luego les digo que o se levantan más temprano o tomen una chamba de jefes para que puedan conducirse al trabajo sin esa prisa que los convierte en familia de Hulk ( el hombre verde). Hay quien usa el pito de manera electoral, recuerden aquel eslogan "un pito es un voto" y qué bien le fue.

Bueno pues, mis queridos amigos, para los tres que me hacen favor de leerme y comentar esta mañana solicito que no me toquen el pito y que busquemos la manera de ser felices con menos ruido y más salud, pero sobre todo con mejor actitud ante todas las cosas que se presentan y que hay que ir sorteando una a una mientras llega la hora de mojarnos, sí, con el agua de lluvia que próximamente el creador nos enviará.

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