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Nutrición con propósito

‘No todas las calorías son iguales’

Nutrición con propósito

La palabra calorías provoca ‘terror’ a muchas personas. Lo asocian con subir de peso, cuando en realidad, las calorías tan sólo son una unidad de medida que nos indica cuánta energía contiene un alimento. 

El problema de enfocarse en calorías a la hora de querer bajar de peso es que no estamos considerando si los alimentos que estamos consumiendo son nutritivos o no y, en muchas ocasiones, cuando contamos calorías terminamos con hambre y esto hace aún más difícil lograr nuestro objetivo de mantener o bajar de peso.

Para bajar de peso uno de los factores es gastar más energía de la que se consume, lo que significa comer menos calorías; esto puede ser difícil si se eligen alimentos con una alta densidad energética.

La densidad energética de un alimento se refiere a la cantidad de calorías que contiene un alimento con cierto peso. Por ejemplo, 100 gramos de garbanzos tienen una mayor densidad energética en comparación a 100 gramos de brócoli, aunque ambos son dos excelentes alimentos con diferentes contenidos nutricionales. 

Lo que es preferible en una alimentación equilibrada es elegir alimentos más densos en nutrientes en menos calorías, lo que conocemos como “alto valor nutricional”. Los alimentos con mayor densidad energética suelen ser los procesados, pues se suele concentrar la cantidad de calorías que contienen al quitarles el agua, utilizar harinas o agregarles azúcares y aceites refinados. 

A diferencia de la densidad energética, el índice de saciedad se refiere a los alimentos que te dejan más satisfecha después de consumirlos, así como el tiempo que pasa para que te vuelva a dar hambre. La saciedad se debe a muchos factores diferentes como el volumen que ocupan los alimentos en nuestro estómago, las señales que llegan a nuestro cerebro cuando estamos comiendo y los nutrientes que contienen (la proteína y la fibra ayudan a dar mayor saciedad, por ejemplo).

Uno de los mitos más grandes en el mundo del ‘perder peso’ es que tienes que pasar hambre. Es cierto que las personas deben controlar mejor sus porciones para no excederse, pero esto suele ser cierto cuando se están consumiendo alimentos con una alta densidad energética y no tanto sobre alimentos enteros y altos en fibra que nos generan saciedad antes de que podamos excedernos en calorías.

Finalmente, no podemos dejar atrás el mindful eating o alimentación consciente. Esto se refiere a que cuando estemos comiendo, realmente nos enfoquemos en comer, disfrutar los alimentos, escuchar a nuestro cuerpo y detectar cuando ya hemos quedado satisfechos.

Estar más presente en el momento de comer y ser más conscientes de las decisiones que tomamos sobre el tipo y las cantidades de alimentos que consumimos nos pueden ayudar a elegir los alimentos que, además de aportar calorías (que nos darán energía), nos brindarán la nutrición que requerimos. No sólo es una cuestión de cuánto comes, sino de qué comes.

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