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Asesoría Legal|No todos los adultos mayores son vulnerables

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No todos los adultos mayores son vulnerables

Recientemente hemos visto cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como los Tribunales Colegiados de Circuito, han emitido posturas respecto a las personas adultas mayores y su grado máximo de protección que merecen por ser un grupo vulnerable.

Así, en conmemoración del pasado 28 de agosto, Día de los Abuelos, analizaremos el más reciente criterio emitido por nuestro máximo tribunal constitucional relacionado con las personas adultas mayores, siendo éste un precedente que refrenda la protección hacia este grupo vulnerable; sin embargo, matiza que no en todos los casos existe esta situación de vulnerabilidad.

El asunto nace a raíz de una contradicción de criterios emitidos por diversos tribunales colegiados de circuito, en el cual uno de ellos estableció que, ante la simple manifestación de una de las partes (en el juicio de amparo), de ser una persona adulto mayor, no era razón suficiente para estimar que se encuentre en un estado de desventaja social, de ahí que debía acreditarse tal circunstancia.

Por otro lado, el resto de los tribunales colegiados que integran la contradicción expuesta señalaron que las personas adultas mayores, por el simple hecho de serlas, forman parte de un grupo en situación de vulnerabilidad y por ello es obligación de las autoridades llevar a cabo todas las medidas materiales y jurídicas para proveerles la mayor protección.

El asunto fue resuelto por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mediante el precedente que integra la contradicción de criterios 489/2019, la cual fue resuelta por unanimidad de votos.

En el precedente obligatorio se establece que, cualquier juzgador de amparo, el cual dentro de su potestad conozca un asunto donde estén involucrados derechos de una persona adulto mayor, está obligada a verificar, si hay indicios de que dicha persona involucrada en el juicio efectivamente se encuentra en una situación de desventaja social para emprender la contienda constitucional.

Se señala en la sentencia un tópico super interesante a destacar, ello en virtud de que la Sala establece que si una persona adulto mayor promueve un juicio de amparo, ello no implica necesariamente que por esa sola circunstancia (ser adulto mayor) conlleve a que está en un estado de vulnerabilidad; sin embargo, puntualiza nuestro órgano constitucional supremo que ello si es una referencia y/o indicio que debe tomarse en cuenta dado que en la gran mayoría de los casos sí se está frente a un contexto de vulnerabilidad por quien promueve o participa en un juicio de amparo.

Por ello cuando un juzgador conozca una contienda en donde se vean involucrados intereses de adultos mayores debe verificar, bajo una protección reforzada, si la persona adulto mayor efectivamente se encuentra en una situación de desventaja social.

En el precedente señalado, refrenda la Suprema Corte de Justicia de la Nación que las personas mayores constituyen un grupo en situación de vulnerabilidad, por lo que merecen una especial protección de sus derechos por parte de los órganos del Estado.

No obstante, lo anterior se acota a que el sólo hecho de ser una persona mayor no conduce necesariamente a determinar que en todos los casos deba suplirse la deficiencia de la queja, ya que la obligación de brindar el mayor beneficio a los adultos mayores no debe ser categórico y general sino que depende de las circunstancias en que se encuentre cada adulto mayor, ya que el envejecimiento no necesariamente provoca una disminución o afectación física o psicológica tal, que le impida ejercer sus derechos en el sistema de justicia. 

Sin duda, es un criterio totalmente relevante que debemos tomar en cuenta en todos aquellos asuntos en donde esté involucrado un adulto mayor, (persona de 60 años o más), ya que no todos están en una situación vulnerable y dependerá del juzgador advertir objetivamente si merecen o no la máxima protección posible.


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