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En Palabras De Los Psicólogos

Nuestras historias

En Palabras De Los Psicólogos

Para saber a dónde voy, tengo que saber primero de dónde vengo.

Recuerdo mucho que de niña me encantaban las historias, siempre me ha gustado leer mucho y apoyada por la magia que tienen los libros en no sólo volverte parte del contexto de la historia, incluso volverte el protagonista, recuerdo que cuando leí por primera vez Cien años de soledad podía oler a Macondo.

A lo largo de nuestra vida vivimos muchas historias fuera de los libros, vamos aprendiendo a desenvolvernos dentro de este gran contexto llamado vida, gracias a las pautas que nos van marcando las generaciones pasadas, es a través de la narrativa de nuestra familia, aquella plática durante la comida, aquel cuento antes de dormir, las sesiones de preguntas y respuestas interminables y la escucha.

Todas estas narraciones le van dando voz al discurso de cada persona, por decirlo de otra manera, le dan estructura a su historia, si hacemos un poquito de reflexión sobre alguna forma de pensar o en algún criterio que tenemos, mucha de su raíz va ser parte de la historia que te contaron.

El darle valor a estos saberes, es una herramienta que a menudo hacemos un lado, queremos comprarle la idea a los narradores de moda, aquellos que se ven tan inteligentes, brillantes y eficaces, queremos llevar “sus” finales felices a nuestras historias, y es ahí donde nos equivocamos.

Recuerda el cuento Blanca Nieves, ella vivía atormentada por su madrastra malvada, que a todo costa la quería eliminar, finalmente lo logra temporalmente, todos sabemos el final feliz de Blanca Nieves.

Pero qué hubiera sido de la protagonista si en lugar de los enanos se hubiera encontrado con Fiona o con Elsa, protagonistas de épocas muy diferentes de contextos muy diferentes, estoy segura que le hubieran dicho “al rato barres mamacita, ahora hay cosas más importantes”,  en cualquiera de los casos no tendríamos manera de saber si sería positivo o negativo, sacar a Blanca Nieves de su contexto.

Con esto no estoy en contra de conocer otras maneras de hacer las cosas, pero sí en descalificar el tuyo, olvidándose de la propia historia, de tu comunidad, haciendo a un lado la sabiduría, los recursos, valores, actitudes, orgullo y sentido de pertenencia, con las que cada comunidad o tribu, dota a sus miembros para enfrentar las situaciones conflictivas que se le presenten.

Con frecuencia nos vemos sumidos en los problemas, que toda nuestra narrativa se va llenando del conflicto incluso saturando nuestra identidad, sin embargo, no hay que olvidar como menciona M.White, que las personas también somos los coautores de nuestras historias, en el momento que lo deseemos podemos modificar nuestro final tomando en cuenta los recursos que nos han trasmitido e incorporando los nuevos aprendizajes.

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