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Opinión|Nuevo mapa electoral

Opinión

Nuevo mapa electoral

Ayer amaneció México con mapa electoral muy diferente al consumarse cuatro triunfos electorales de candidatos de Morena y del Presidente López Obrador en cuatro estados, con lo que se apunta con una plataforma de lanzamiento de su candidato presidencial.

Entre los saldos que arroja la elección estatal, está una caída pronunciada de entidades gobernadas por el PRI, sostiene la que tenía el PAN en Aguascalientes, PAN pierde Tamaulipas y Quintana Roo, comparte Durango con el PRI y reduce la injerencia de todos los partidos en esos gobiernos estatales.

Los 11 millones de electores que tenían la oportunidad de ir a decidir, no fueron, pues apenas la mitad hizo efectivo ese derecho y dejó en manos de los que sí fueron el futuro político y económico de su estado. Este en particular es un llamado de atención para todos los partidos y todos los aspirantes.

No ha sido efectivo el mensaje de consolidación, ni el de cambio y sigue siendo una minoría la que decide quién va a gobernar. Elevando con esto el valor proporcional del voto individual.

¿Cuántos ciudadanos se interesarán en la elección presidencial en 2024?

Veamos lo que ocurrió el pasado domingo 5 de junio. Fue una jornada llena de colorido. Casillas que abren tarde, funcionarios que no llegaron, filas en algunas partes y ausencias marcadas en otras, denuncias de robo y compra de votos, pronunciamientos de triunfo de ganadores y no ganadores, amenazas, violencia, insultos, y sin faltar la denuncia de todo tipo de acciones de autoridades formales e informales como el narco.

De destacarse algo de lo que ocurrió antes de la votación; es decir, en las campañas.

Durante las campañas hubo dos temas que resaltaron por su importancia y gravedad, los retos más importantes: seguridad y economía. Sin embargo también fue notorio que casi sin excepción fueron ignorados por los candidatos de todos los partidos. La razón, si es que se le puede llamar así, es que la propuesta puntual e inteligente tiene poca audiencia y goza de gran desinterés entre el electorado.

Han pesado más las quejas de los rivales, las acusaciones y el resultado entonces es lógico, los candidatos deciden centrarse en un discurso menos comprometedor pero al mismo tiempo efectivo para salir al paso. ¿Por qué crees que ocurre esto? Es decir, el sentido común nos dice que deberían haber sido tocados ambos temas de manera sostenida, pero la realidad nos da un rotundo no.

El fondo del asunto es más grave, si tomamos en cuenta el comportamiento social, o sea, de todos nosotros. Sociológicamente hemos privilegiado como sociedad la crispación y una división insultante. Aunque es natural que haya rivalidades como producto natural de la democracia en la que cada quien quiere que gane su candidato preferido, en tiempos recientes cada vez estamos menos analíticos y más inmediatistas.

Eso naturalmente libera la presión a los candidatos para ser mejores prospectos. Más no nos libera a nosotros. Nuestra obligación como electores es mayor, aunque sea menos famosa que los candidatos. Es importante preguntarnos lo que queremos antes de ejercer el derecho a designar funcionarios que usen nuestros impuestos e instituciones.

Ante la elección presidencial, con este mapa reconstruido y repintado, es el momento de preguntarnos ¿cómo quieres que sea la vida de México? y ¿cómo quieres que sea tu vida en él? Y si las respuestas coinciden estamos en el camino de la recuperación de la esencia democrática y la asunción de la responsabilidad ciudadana.

En todo, lo más difícil es comenzar conmigo mismo, pero también es lo único que está en mis manos.

Nada le conviene más al ser humano que fijarse en sí mismo para encontrar sus propias respuestas y construirse a sí mismo. Está en sus emociones, su comportamiento, su aprendizaje y su tenacidad para alcanzar objetivos.

En todo desafío hay quien asume que la dificultad es alta; sin embargo, todo desafío tiene las herramientas necesarias para ser alcanzado y superado. Porque si no vemos un problema, jamás tendremos frente a nosotros la necesidad de solucionarlo y, por lo contrario, al verlo, comienza a verse la solución y sus consecuencias.

Esta es una época de convulsiones sociales y perversiones cuya herencia puede ser devastadora si nos subimos al tren en lugar de recomponer con la paz y la fraternidad que hemos de mostrar a nuestros familiares, amigos, vecinos y, más retador aún, a los que nos caen mal o nos han insultado o lastimado, pero todos son lo que genéricamente conocemos como el prójimo y forma parte de la misma sociedad que nosotros.

El presidente que tenga a su mando el gobierno 2024-2030 será definido en dos años más. Esta cuenta regresiva es suficiente para que empecemos nuestra reflexión y hagamos nuestra tarea personal. Es tiempo de empezar a construirnos a nosotros mismos siguiendo y obedeciendo las reglas que queremos impulsar para el país.

¿Tú ya eres el ciudadano que se comporta todos los días como el gobierno de México que quieres? Ese es el reto mayor. Si lo hacemos todos, automáticamente llegaremos a la meta.


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