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Pensando en la gente

Ómicron: variante preocupante

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Ómicron: variante preocupante

La variante ómicron ha encendido focos rojos en la salud pública mundial. A pesar de que todavía no se agota su investigación, con lo analizado hasta ahora, se tiene la certeza de que es una variante muy peligrosa, debido a que se propaga con mayor facilidad que el virus original del SARS-CoV-2. Hasta la fecha, se considera que sus efectos son menos graves respecto a las otras variantes, pero algunos científicos consideran que esto se debe a que las vacunas sí están funcionando, por lo que las personas contagiadas cuentan con algún tipo de inmunidad.

A nivel nacional, del 3 al 18 de enero del presente año, hubo un incremento de 394,828 casos, de los cuales 285,713 son activos; dichas cifras no debemos apreciarlas como una estadística más, sino que, representan el peligro latente al que se enfrentan miles de personas que han contraído el virus.

El gobierno federal ha actuado lentamente en el proceso de vacunación, fue el primer país en América Latina en iniciar las aplicaciones, sin embargo, al día de hoy se encuentra rezagado; países como Chile, Uruguay, Argentina, Brasil y hasta Ecuador llevan un mayor porcentaje de población con pauta completa, en el caso de México, solamente el 59% de su población tiene sus dosis completas; se ha demostrado que se tiene una gran capacidad de inocular a los ciudadanos, lamentablemente han existido semanas con una baja vacunación, como sucedió en febrero y las primeras semanas de diciembre del año pasado, siendo noviembre donde se tuvieron los picos más altos.

La baja vacunación no solamente se refleja en las estadísticas, sino, también, en los segmentos de edades que al día de hoy no han sido vacunados, sin olvidar que los maestros están en un riesgo por haber recibido apenas la primera dosis de la Moderna, ya que el año pasado se les aplicó la CanSino –la cual no está autorizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)–, estos elementos son un peligroso caldo de cultivo para la  variante ómicron, debido a su alta proclividad al contagio.

La OMS en un comunicado emitido en septiembre del año pasado, señala la eficiencia de las siguientes vacunas:

a) Pfizer-BioNTech (95%)

b) Moderna (94%)

c) Sinopharm (79%)

d) Oxford/AstraZeneca (63.09%)

En todos los casos, pasando unas semanas después de la segunda dosis, debido a la variante ómicron, se requiere un tercer refuerzo. De acuerdo con el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), dicha aplicación debe llevarse a cabo tres meses después de la segunda inoculación.

Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos autorizó pasar de seis a cinco meses para aplicar la tercera vacuna. Por consiguiente, todavía no se establece un criterio universal para determinar el plazo que deba existir entre la segunda y la tercera dosis. Desde luego, también deben intensificarse las campañas de  concientización para prevenir los contagios: llevar un cubrebocas bien ajustado, tener los espacios ventilados, lavarse las manos, tomar la sana distancia, lamentablemente, algunos funcionarios públicos no han puesto el ejemplo, de manera irresponsable han pronunciado la frase: “Prohibido, prohibir” y dejan en entredicho el cumplimiento colectivo. 

El gobierno de Nuevo León debe de tomar decisiones acertadas, sustentadas en los lineamientos científicos y tener como prioridad la salud pública. La variante ómicron genera un escenario desfavorable para los sectores económicos, ya que se pone en riesgo la salud de miles de nuevoleoneses y detiene la economía por el exceso de contagios. En los últimos 20 días, los contagios se incrementaron en 62,079 casos que han contraído el virus, una cifra alarmante que obliga a tomar cartas en el asunto, por lo que urge realizar entre otras acciones:

1) El gobierno del estado debe conseguir vacunas en el extranjero (en enero del año pasado, el presidente de la República, en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, públicamente permitió esta posibilidad).

2) Aplicar una segunda dosis de la vacuna Moderna a todos los maestros y vacunar a los alumnos antes de iniciar el retorno a las clases presenciales. 

3) Realizar miles de pruebas de una manera gratuita y que sean ubicadas en todas partes: farmacias, supermercados, escuelas, entre otros lugares, para que sean identificadas las personas contagiadas y que la Secretaría de Salud del estado pueda realizar lo conducente.

4) Supervisar de manera real y contundente las medidas sanitarias que ya conocemos.

5) Una vez que se tenga un porcentaje considerable de personas vacunadas, imponer el Pase Covid en los lugares cerrados.

En conclusión, el Ejecutivo estatal debe dejar la superficialidad y actuar de una manera responsable, porque la salud de los nuevoleoneses está en riesgo.

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