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Nutrición con propósito

Pasos para una alimentación saludable

Nutrición con propósito

Es habitual que con la llegada del verano olvidemos ciertos aspectos fundamentales de una vida saludable. Si los olvidas, es que todavía no se han convertido en un hábito, así que sigue trabajando en ellos. 

Por eso nos planteamos los 8 puntos fundamentales para mantener una alimentación y unos hábitos de vida saludables:

Alimentos de origen vegetal. Intenta que en tus platos predominen los alimentos de origen vegetal, como verduras, hortalizas, tubérculos, legumbres, cereales, frutos secos y semillas. Estos deben ser la base de tu alimentación, combinado las verduras crudas y cocinadas y aportando variedad y color a tus recetas. 

Cinco al día. Es importante consumir, al menos, 5 raciones de frutas y verduras al día. Intenta que en las comidas principales esté presente la verdura, siendo la porción principal y mayoritaria de tu plato. La fruta la puedes distribuir de la forma que más te gusta, combinándola como prefieras.

Cereales integrales. su valor nutricional es mayor ya que contienen vitaminas y minerales propios del cereal, además de fibra, son mucho más saciantes, es decir que con menos cantidad nos sentimos más llenos y a causa de la fibra, la absorción de los azúcares es más lenta por lo que se producen picos de insulina y glucosa más bajos.

Evitar procesados, azúcar, sal, alcohol. Su efecto sobre la salud afecta principalmente a un mayor riesgo de diabetes, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, obesidad, cáncer, etc.

Hidratación. El agua es un elemento principal de nuestro cuerpo, y es necesaria para que se lleven a cabo muchas reacciones en el organismo. Por eso, debes escuchar a tu cuerpo y beber agua cuando sientas sensación de sed. 

Regular y controlar el hambre y la saciedad. Saber identificar cuándo tenemos hambre real o cuándo se trata de hambre emocional, así como aprender a escuchar a nuestro cuerpo para reconocer la sensación de saciedad, es fundamental para controlar la ingesta, tanto en cantidad como en calidad y forma de comer. 

Mantente activo. El sedentarismo es uno de los principales factores asociados al sobrepeso y la obesidad, sobre todo en niños. Los beneficios de la actividad física son innumerables, no sólo a nivel físico sino también emocional.

Disfruta, prueba, saborea, ríe. Por último, haz todos los puntos anteriores disfrutando. Ten una mente abierta y trata de probar e incorporar nuevos alimentos a tu dieta, de experimentar con nuevos sabores y combinaciones diferentes, de compartir la mesa con gente a la que quieres y, sobre todo, de reírte mucho. 

La risa tiene la propiedad de liberar energía negativa del organismo, de evitar la liberación de cortisol (hormona asociada al estrés) y de segregar serotonina y dopamina (hormonas del bienestar y la felicidad).

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