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Opinión

Pensar con el estómago

Opinión

Pensar con el estómago

Donald Epstein, especialista en el campo de la integración somato espinal descubrió que las heridas producto de regaños, accidentes o traumas físicos, tienden a almacenarse. Por ello es que disipar la energía tiene como recompensa el alivio.

Cada vez somos más las personas que le buscamos más allá a la medicina y encontramos sorprendentes y muy simples soluciones y prevenciones. También somos más los que tratamos de reducir las preocupaciones estresantes ante un mundo que parece sumergirse en el odio como base de relaciones en sociedad.

Los especialistas en Biodescodificación han encontrado salida a enfermedades que con medicamentos no habían podido solucionarse ni atenuarse. Dicen que las emociones producto de nuestros pensamientos son la fuente de todos los resultados en formas de enfermedad o de salud.

Es popular la frase de "eres lo que piensas" y, en buena medida, es el condicionante del éxito y del fracaso en la vida de una persona. Por ello gana adeptos la forma alternativa de atender los malestares corporales, antes que tomar medicamentos fabricados en laboratorios.

La prevención también ha ganado terreno y se aprecia cada vez más gente que sale a correr, caminar o al gimnasio, a estirar la voluntad para alcanzar salud. Y no sólo eso, también los entrenadores personales han encontrado un mercado laboral un tanto más amplio que en el pasado cercano.

Hoy, hacer ejercicio es más que sólo un pasatiempo o una actividad hedonista. Más bien es una forma de terapia, tanto ocupacional como promotora de la salud.

El lenguaje de los órganos, por su parte, es bien interesante y poco estudiado por el ser humano promedio, mientras que los especialistas van encontrando motivos de fascinación en cada demostración de estos.

El intestino es el segundo cerebro. Por ello ha acaparado reflectores como si fuera a la alfombra roja de los Óscares. Veamos por qué. Regularmente atribuimos a la cabeza la única función neuronal, más no es así. La panza envía más mensajes al primer cerebro, el de la cabeza que a la inversa. Y si a eso añadimos que emocionalmente las primeras señales de gusto, amor, riesgo, exaltación o satisfacción se encienden en la región del tórax e inferior, entonces hablamos de mucho más que de sentimientos.

Considerando que el 90% de las fibras del nervio vago están ahí, es de atenderse que ahí se tienen las primeras señales de alerta para cualquier caso, porque son un gran canal de comunicación e información desde el tracto digestivo al cerebro. Hay más información en el también llamado plexo solar, que en el cerebro mismo.

Aquí es donde aparecen las úlceras, gastritis, cáncer, estenosis pilórica, reflujo, hernia hiatal y más de los males de nuestros cuerpos y nuestros tiempos que, además de ser una carga física, se convierten en causal de fatales consecuencias.

No es gratuito que técnicas de ejercicio y milenarias prácticas encuentren su base en la panza y la respiración. La meditación, chi kung, yoga, taichí, qui gong, y otras más novedosas como los pilates. Ya los japoneses hacen notar desde tiempos milenarios que el hara es el centro de la vida, por eso el harakiri es el suicidio inducido a través del vientre.

¿Porqué deberíamos pensar con el estómago? Porque cada decisión que tomamos y cada acción que realizamos encuentran en esa región corporal una sensación de alivio o incomodidad a la que deberíamos hacerle caso para confirmar que lo que hicimos estuvo bien o mal.

Hemos dejado de ponerle atención a sus avisos, con lo que prolonga las insatisfacciones que la vida nos deja. Es más fácil de lo que creemos. Cada vez que hagas algo a alguien, has de percibir en la panza una sensación y, si es linda, es que hiciste algo bueno y si es incómodo, es porque no era lo correcto ni bueno. ¡Inténtalo y veras!

Por su parte, cobra relevancia y actualidad la biodescodificación, según la cual, se busca la salud física a través de cambiar las creencias individuales, familiares y culturales, las que se generan de manera inconsciente, pero que al encontrarse y asimilarse, hacen que la persona alcance tranquilidad emocional y con ella la recuperación de la salud física.

La biodescodificación es una medicina alternativa o pseudociencia que intenta encontrar el origen metafísico o un significado emocional en las enfermedades para buscar así la forma de sanarlas.

Y como en la biodescodificación se cree que cada enfermedad tiene su origen en las emociones, los expertos proponen que, por ende, cada una de estas tiene un significado. Así que, si le hacemos caso a la panza, nos evitaremos mayores estragos a nuestra salud.

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