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Nutrición con propósito

Pequeños cambios, grandes resultados

Nutrición con propósito

Para acercarnos a la salud, no es necesario adoptar un régimen exhaustivo de ejercicio físico ni eliminar todos los alimentos que disfrutamos. 

Se puede comenzar por prestar atención a esos pequeños hábitos, que hacemos a diario y que tienen la capacidad de cambiarnos la vida.

La sociedad en la que vivimos nos ha dirigido a priorizar las grandes cosas y los grandes objetivos. Vivir intentando alcanzar todas nuestras ambiciones, nos roba la paz, y nos lleva a olvidar la grandeza de lo que ocurre en el día a día.

Sabemos que las cosas pequeñas e imperceptibles tienen la capacidad de cambiarnos la vida. ¿Cierto? Pues imagina eso mismo a favor de tu salud, todo lo que puedes hacer todos los días. Como una gota que cae en un estanque, el movimiento es tenue, pero produce unos círculos concéntricos, unas ondas expansivas como una cooperativa de propagación de la energía e información que se transmite.

¿Puede una estrategia de pequeños cambios ayudar a abordar la epidemia de la obesidad? “ya que somos incapaces de revertir las cifras mundiales de sobrepeso y obesidad, quizás deberíamos enfocarnos en los pequeños cambios en la dieta y el ejercicio, y no tanto en la pérdida de peso, sino en frenar la ganancia”.

El ambiente obesogénico en que vivimos no surgió de la noche a la mañana, tampoco va a desaparecer mañana, por lo que concentrarnos en microacciones es la forma de contrarrestarlo. Los pequeños cambios son más fáciles de mantener en el tiempo que los grandes y alcanzar pequeñas metas nos motiva a plantearnos otras mayores.

Ejemplos concretos que podemos implementar:

    1. En lugar de una barrita de granola, merienda una porción de almendras.

    2. Sustituye el jugo del desayuno por una fruta.

    3. Consume agua en vez de refrescos y bebidas azucaradas

    4. Reducir el consumo de sal, azúcar y alimentos procesados.

    5. Preferir alimentos de temporada.

    6. Intentar comer más despacio, masticando más tiempo los alimentos

    7. Camina con tu mascota por la mañana y por la tarde.

    8. De ahora en adelante no tomes más los ascensores, sube las escaleras.

    9. Pide porciones pequeñas o comparte platillos en restaurantes.

    10. Duerme media hora antes de la habitual.

La elección de transformaciones radicales, de un día para otro, persiguiendo resultados rápidos, mágicos o milagrosos, puede ser tan contraproducente como lo es no intentar nada. La introducción de pequeños hábitos puede producir grandes cambios. 

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Es realmente sencillo, pero no significa que sea fácil. Cada cambio de hábito, por pequeño que sea supone esfuerzos y constancia. Pero merece la pena, te lo aseguro.

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    11. Cambia tu escritorio de trabajo tradicional por un standing desk.

    12. Si te mueves en metro o autobús bájate una estación antes. ¿En carro?, estaciona más lejos.

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