¿Por qué les decimos ‘güeros’?


Tez blanca y pelo que puede ir del castaño claro al amarillo oro. Son atributos de las personas a quienes, en México, llamamos ‘‘güeros’’. En nuestra sociedad, sutilmente discriminadora, las personas con estas características suelen tener ciertas ventajas sobre los ‘‘prietitos’’ y esto ha provocado que algunos morenazos, que no se resignan, decidan convertirse con ayuda de la química, en ‘‘güeros’’ artificiales. Pero… ¿por qué les decimos así?

Tratando de explicar el origen de la palabra, la Real Academia Española se decanta por la propuesta del filólogo catalán Joan Coromines de que ‘‘güero’’ es una voz con origen en una lengua indígena americana, aunque nunca dijeron cuál y sólo especifican que se usa en México para nombrar a las personas de pelo rubio. No estaría mal que ellos conocieran la historia que aquí les voy a contar.

En la Península Ibérica, en tiempos muy antiguos, se usó el verbo engorar con el significado de “incubar los huevos”. Una huella de este uso, la encontramos en un texto en castellano viejo, como se escribía en el año 1380: ‘‘…Quando daras los güeuos dela faysana ala galljna para engorar deues guardar la luna & los dias & las otras cosas segunt que auemos dicho enel capitulo de las galljna’’.

Quizá porque un huevo ya incubado no es apropiado para preparar un buen almuerzo, engorado, que se dijo también enhuerado, adquirió además el sentido de ‘‘huevo echado a perder’’. Así lo muestra un texto que, en 1644, Alonso Martínez de Espinar escribió acerca de los cuervos: ‘‘…crían en el mes de marzo, temiendo los truenos del verano; los cuales les suelen engorar los huevos, porque de miedo de ellos no los asisten’’.

De engorar, derivó la palabra güero para referirse a un huevo podrido. Sebastián de Covarrubias lo explicó claramente en 1611: ‘‘Díxose güero el güevo del que no sale pollo, y corrompido es de muy mal olor’’.

En aquellos tiempos, cuando una mujer tenía un solo hijo y éste le salía enfermizo, por ende: pálido, descolorido, triste, ojeroso, cansado y sin ilusiones, ella se quejaba usando el dicho: ‘‘Dióme Dios un güevo, i diómele güero’’. Pero, también era objeto de burla por parte de los demás, que cruelmente le decían: ‘‘Alábate polla, ke un güevo as puesto, i ése güero’’.

De modo que, originalmente, los ‘‘güeros’’ fueron personas pálidas y enfermizas a quienes comparaban con un huevo echado a perder. En Alcozar, un pequeño poblado español, ‘‘güero’’ aún conserva el significado de ‘‘descolorido’’. Una canción popular del lugar dice:‘‘Levántate pollo güero, que duermes en la cocina; te se ha quemado el capote, y hueles a socarrina’’, (oler a socarrina es oler a quemado).

También encontramos esta relación en expresiones típicas del pueblo como en: ‘‘No creo que mañana tengamos buen día, mira qué sol güero se ve por allí’’. Por la creencia popular de que un sol pálido en la mañana, era anuncio de mal tiempo.

En México, derivado de esa herencia peninsular, cuando una persona nacía con el pelo claro, es muy probable que se oyeran expresiones como: ‘‘¡Mira, salió güero!”, por no decir“¡Salió descolorido!”. Sería cuestión de tiempo para que ‘‘güero’’, se convirtiera en el adjetivo que hoy conocemos.

En fin, para tranquilidad de los ‘‘güeros’’, la anterior es una historia olvidada. Espero que no se molesten conmigo por revivirla. Lo cierto es que, actualmente, al ver pasar a una ‘‘güera’’, en lo que menos se piensa es en un huevo podrido.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:   Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor   de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para   luego ir con el chisme.

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