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El porqué de las cosas

¿Por qué nos cuesta trabajo asumir que estamos sobreviviendo?

El porqué de las cosas

La sobrevivencia, pensada también como autoconservación, nos impulsa a hacer todo aquello necesario para hacer perdurar la vida y anteponerse a los constantes intentos externos e internos de sucumbir.

Entender la vida es un asunto contradictorio, como escribe Javier Heraud “Yo no me río de la muerte pero a veces tengo sed y pido un poco de vida, a veces tengo sed y pregunto diariamente, y como siempre sucede que no hallo respuestas sino una carcajada profunda y negra”.

Dentro de estas contradicciones, las condiciones actuales (en tiempos del Coronavirus) son bastantes similares a una guerra, dado que reina la incertidumbre y el descontrol, pues no conocemos a ciencia cierta el fin del suceso ni en qué condiciones terminaremos cada uno de los ciudadanos que habitamos este mundo colapsado, pocas cosas nos dan alegría y muchas nos dan temor.

Esto se debe a que a pesar de los esfuerzos, la angustia invade los espacios y los pensamientos, públicos y privados. Pareciera una encrucijada donde cualquier cosa que intentemos, sea buena o mala, puede tener respuestas adversas, sin embargo es una realidad, un paso en falso puede ser caótico. No tenemos control de la situación.

Si consideramos también, que las condiciones de vida se han disminuido al mínimo ya que nos privaron de diversos tipos de relaciones-placeres y que la libertad como la teníamos entendida está secuestrada, el panorama es desalentador. Aunque una buena recomendación será siempre intentar actuar con normalidad, la normalidad, en realidad, es sobrevivir en el caos actual.

Entonces, deseamos la fecha prometida para poder salir e intentar funcionar como antes, sin considerar que quizás no será tan fácil pues el estrés postraumático tendrá presencia en muchos de nosotros y habrá tejidos sociales rotos e intoxicados en los que tengamos que trabajar.

Pero no todo es negativo, intentar salir adelante no será nuevo, lo hicieron nuestras generaciones pasadas con sus respectivas crisis, lo hemos hecho nosotros sin saberlo, lo haremos de nuevo. Saldremos adelante, pero el primer paso, como en muchos problemas, es aceptar que no estamos tan bien como a veces nos queremos convencer.

Dicho paso es complicado pues socialmente no nos enseñan a asumir los malos momentos y a sobrevivir en las crisis, nos enseñan a ‘hacer como si no pasara nada’ y eso termina por minar nuestra capacidad de resiliencia. Tenemos que aprender a convivir con el caos, con la crisis, quizás hasta esforzarnos en la adaptación.

Sobre-vivir implica hacer cosas extra-ordinarias para sucesos extra-ordinarios, no tengamos miedo a asumir que son épocas de supervivencia, ya vendrá los momentos de volver a vivir en plenitud.

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