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En Palabras De Los Psicólogos

Precioso caos

En Palabras De Los Psicólogos

“Cuando estamos actuando bajo pensamientos irracionales, nuestra carga se vuelve el doble de lo que podemos soportar”.

El otro día una paciente llegó a consulta, después de iniciar con su trabajo terapéutico soltó la siguiente frase: “Me siento perseguida en mi casa”, al explorar esta oración se revisaron patrones de conducta muy interesantes de explorar.

Si retomamos la palabra perseguido es aquel sentimiento y acción que experimenta una persona al sentirse observado constantemente, al ver su espacio vital reducido y con un sentimiento de ansiedad constante el cual puede repercutir en sus hábitos mas básicos como el comer o el dormir. 

La persona se encuentra en un estado de alerta constante que le impide llegar a un descanso reparador.

Esta mujer está experimentando este estado las 24 horas del día por siete días a la semana. Relata lo siguiente:

“Mi día inicia a las 5:30 de la mañana levantando a los hijos para que se bañen, desayunen y preparen sus respectivos dispositivos para iniciar clases, y todo esto lleno de frases como ‘mamá mi zapato…’ , ‘5 minutos más…’, ‘no me quiero bañar…’, ‘otra vez hot cakes…’, ‘no tengo Internet…’, ‘cuál era la contraseña…’.

“Para antes de la 8 me conecto a mi trabajo aunque tengo un espacio asignado debo conectar la laptop, el celular, el iPad que son básicos para mi jornada laboral, y las frases son:  ‘la junta... la llamada... el reporte... el seguimiento... el horario.... la fecha de entrega...’. Durante todo el día hago malabares entre el trabajo y la jornada escolar. Y luego la tarde noche mi esposo exige atención, ‘escúchame ... abrázame... quiéreme... acuéstate... ven a ver este programa... mira esta publicación ...etc’”.

Cuando estamos actuando bajo pensamientos irracionales, nuestra carga se vuelve el doble de los que podemos soportar, estos no son pensamientos que uno haya decidido tener, o los haya adoptado por arte de magia, a través de nuestras experiencias en la niñez, nos hemos dado cuenta que le atribuimos a los gestos y acciones significados que no les corresponden.

En ocasiones aunque no lo parezca, le atribuimos a nuestro desempeño el grado de amor que obtendremos, a imaginar situaciones irreales como “que no les pase nada a mis hijos”, a nuestra habilidad de organización e incluso ideas fantásticas sobre cómo es el deber ser de las cosas y la penalización que se obtiene al no lograrlas.

Durante las intervenciones terapéuticas podemos darle un espacio al paciente para que comprenda esta condición, hacerlo consciente de cómo este tipo de pensamientos irracionales se manifiestan y toman control de las emociones y las conductas posteriores y no pareciera, pero también de lo que obtendremos al final.

Este tipo de análisis no es fácil y se requiere de un entrenamiento especializado, muchas veces un buen consejo de parte de una amiga puede ser una ‘bandita’ que alivie la situación momentáneamente, pero si no corregimos la situación desde su origen volverá a aparecer.

Con mi paciente el desahogo le sirvió para poner en la mesa su sentir,  y con calma y un poco de ayuda, pudo ver estrategias para recomponerse. Flexibilidad, cooperación, paciencia y romper con el perfil de mujer maravilla le dio la oportunidad de abrazar y amar su precioso caos y cómo cada día levantarse y volver a empezar.

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