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Distrito Cultura

Prohibido tocar

Distrito Cultura

Prohibido tocar

Aunque a veces pueden molestarnos las reglas dentro de un espacio cultural, es mejor seguirlas y así evitar que ocurra un accidente que cueste millones. 

Cuando se visita un museo prácticamente nos topamos con reglas estrictas de cosas que podemos o no podemos hacer: Desde no ingresar con alimentos ni bebidas, no usar flash al tomar fotografías, no pasar las líneas de seguridad, hasta no utilizar selfie sticks en el interior de las galerías… parecen muchas y exageradas, pero ¿has pensado qué pasaría si accidentalmente rompes algo? 

Aunque no es muy frecuente que ocurran este tipo de situaciones, si se tiene registro de accidentes ocasionados por los visitantes. En los últimos años casi siempre está presente un selfie stick, por lo que algunos museos los han vetado de sus instalaciones para disminuir riesgos. 

Uno de los últimos casos que se dio fue a mediados del 2020, cuando un turista austriaco al tratar de tomarse una selfie rompió una escultura del siglo XIX en el Museo Gipsoteca Antonio Canova, en Possagno, Italia.  

Por extraño que parezca, si te ves involucrado en una situación así es muy probable que no pase de la vergüenza de haber sido el responsable y un regaño por parte de los guardias del museo, porque por ley la gran mayoría de los museos y galerías cuentan con fianzas de seguros que cubren todo tipo de accidentes, incluyendo los ocasionados por las visitas. 

Así, aunque seguramente deberás hacer una declaración formal y llenarte de papeleo, no tendrás que pagar por lo que rompiste. 

Claro, existen diferentes legislaciones dependiendo de donde estés. Y es que, aunque ya establecimos que no tendrás que desembolsar los millones que cuesta la pieza dañada, el museo o la ciudad pueden presentar cargos penales contra ti y llevarte a prisión, en donde en el mejor de los casos se fijará una fianza por un delito menor de daño en propiedad ajena. 

Lo que es casi seguro es que en caso de un accidente puedes quedar ‘fichado’ en el museo y no poder volver a entrar en mucho tiempo. 

¿Y quién repara el daño? En la mayoría de los casos, los propios museos tienen su equipo de restauradores que realizan el proceso de reparación, financiado por el seguro de la pieza. En otras ocasiones, cuando el museo no puede hacer la reparación, se solicita ayuda a asociaciones de restauradores autorizados u otros museos para que sean manos expertas los que arreglen la obra. 

Sin embargo, también hay legislaciones que no sólo obligan a los museos a tener seguros, sino que también indican quién debe reparar los daños. 

En España, si una obra de arte es dañada en cualquier espacio cultural, debe estar asegurada, pero siempre será el Estado quien se encargue de la reparación, y para ello cuentan con personas acreditadas para llevar a cabo dicha tarea.  

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