Ramón de la Peña ManriqueMonterrey
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Estas propuestas las generaron, ya hace buen tiempo, un grupo de líderes religiosos que se reunieron en Asís, decidieron hacer una declaración en pro de la paz y la publicaron como La Declaración de Asís. Ellos nos pidieron comprometernos y proclamar lo siguiente: 

1. Nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo son incompatibles con el auténtico espíritu de la religión, que condenemos el uso de la violencia y de la guerra en nombre de Dios y comprometernos a hacer todo lo que sea posible para desarraigar las causas del terrorismo. 

2. Nos piden comprometernos a educar a nuestros hijos y alumnos gente en el respeto y en el aprecio por los demás, para así favorecer una convivencia pacífica y fraterna entre personas de diferentes grupos étnicos, de diferentes culturas y de diferentes religiones. 3.- Nos piden promover una cultura del diálogo, para que crezcan la comprensión y la confianza mutua y recíproca entre personas y comunidades, siendo éstas, aseguran, las premisas de una paz auténtica. 

4.- Nos piden defender el derecho de toda persona a vivir una existencia digna, según su propia identidad cultural, étnica y religiosa. 

5. Nos piden dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar como un muro imposible de superar lo que nos hace diferentes, sino por el contrario, reconociendo que el encuentro con la diversidad de los demás puede convertirse en una oportunidad de mejorar nuestra mutua comprensión. 

6.- Nos piden apoyarnos en el común esfuerzo por derrotar el egoísmo, la prepotencia, el odio y la violencia. 

7. Nos piden estar de parte de los que sufren a causa de la miseria y el abandono, haciéndonos portavoces de quien no tiene voz, y trabajando para superar tales situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

8.- Nos piden hacer nuestro el grito de quien no se resigna a la violencia y al mal. Nos piden contribuir con todas nuestras fuerzas para dar a la humanidad una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos piden alentar toda iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, comunidades y personas. 

10. Finalmente, nos piden proclamar sin descanso que la paz y la justicia son inseparables y que la paz y la justicia son los únicos caminos para que la humanidad pueda avanzar hacia un camino de esperanza.

Yo los invito a meditar en lo anterior y a comprometerse con aquello que lo pueda ayudar en su relación con los demás, pero –sobre todo– querer y hacer lo necesario para tener paz en nuestras familias, en nuestras organizaciones y en nuestras comunidades.  

La idea esencial para promover una cultura de la paz me recuerda a Mahatma Gandhi, ese líder espiritual que pasó a la historia como símbolo de la acción política y social usando siempre métodos no violentos, en pro de la paz. Me encanto el mensaje de Gandhi a Mirabeth: "Cuando me desespero, recuerdo que en toda la historia el camino de la verdad y el amor siempre han triunfado", así le dice Gandhi a Mirabeth casi al final de su primera gran huelga de hambre, que Gandhi había iniciado para parar las confrontaciones sangrientas con los ingleses.  "Han habido tiranos y asesinos que parecen ser invencibles, pero al final siempre caen".  "Cuando dudes que ése es el camino de Dios de cómo debe ser el mundo, piensa en ello y luego intenta hacerlo a su manera". 

Yo soy un ferviente creyente de que las aguas siempre llegan a su nivel correcto y que a cada uno le dan lo que se merece en esta vida o en la otra. Así que no desesperemos, ni perdamos la fe... pensemos, como dice Gandhi, que el camino de la verdad, de la paz y el amor siempre han triunfado. y luego intentemos hacerlo a su manera.

Existen varios caminos que podemos seguir en este camino de la Paz, pero lo que he encontrado es que todos los caminos tienen una base común conceptual: la verdad, la honestidad, el amor, el respeto y la congruencia como principios esenciales de comportamiento.  Y todos los caminos tienen una base común de aplicación que implica: querer ser así y actuar así una, dos, tres y muchas más veces hasta que esos principios se vuelven hábitos de comportamiento. 

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