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No es de Locos

¿Puedo hablar acerca de mi periodo?

No es de Locos

La menstruación y salud mental: Un estigma social

Parte de una adecuada educación sexual empieza por identificar las partes del cuerpo y sus procesos. Inicia cuando desde niños se gana independencia alrededor de los tres años, y se empiezan a identificar a las partes por su nombre.

Escasa, nula, descriptiva o completa... todos tenemos noción sobre la educación sexual y como adultos, es nuestra responsabilidad informarnos para estar conscientes de nuestra naturaleza y todas sus implicaciones en nuestros derechos y límites.

Dicho esto, "¿por qué no llamamos a la menstruación por su nombre?", se pregunta Anna Druet. Puntualmente este tema sigue siendo desde pequeños un tema tabú, "nadie puede ver que te manchaste, no le digas a nadie aunque te duele...", entre muchas otras expresiones. La escritora menciona que el hecho de que utilicemos eufemismos para explicar algo tan natural y ordinario en tanto secreto es debido al estigma.

Continuar usando esos eufemismos es reforzar el estigma. Y es que los tabúes acerca de la menstruación nos afectan a todas: Desde cómo la manejamos, el impacto sobre nuestra salud reproductiva, la exclusión social o enfermedad, aquí te explico más:

El estigma que existe en nuestra sociedad –y en muchas otras- acerca de la menstruación nos grita que hay algo malo y vergonzoso con nuestro cuerpo, muchas mujeres internalizan esta actitud aprendiendo a odiar sus cuerpos. 

En el libro de Chris Bobel Nueva sangre: La tercera ola de feminismo y las políticas de la menstruación, argumenta cómo cuando las mujeres no pueden hablar abiertamente sobre su "goteante, desaliñado y auténtico cuerpo" se vuelven vulnerables a aceptar la naturaleza del mismo. 

La misma, advoca fuertemente por el "conocimiento corporal" (body literacy) que significa "tú decides cómo te sientes acerca de tu periodo, no la industria, ni tus maestros, no tus padres pero tú. Es importante que revisemos el impacto del estigma menstrual sobre la salud mental de manera colectiva e individual.

Un ejemplo más preciso, el PMS (síndrome premenstrual por sus siglas en inglés), es un condición real que refiere cambios físicos y del humor relacionados que suceden justo antes del periodo. Pero más allá, el PMS ha sido utilizado como una "broma" para estigmatizar a las niñas y mujeres. 

Esta narrativa se extiende al estereotipo de que las mujeres somos emocionales y muy sensibles, haciénodos ineptas e incapaces para ocupar puestos de trabajo altos o en la sociedad. (¿por qué será que nunca hemos tenido una presidenta?)

Por eso #noesdelocos cuestionarnos una y otra vez, las veces que hagan falta nuestros estigmas, #noesdelocos entender que podemos evolucionar y reaprender y #noesdelocos abrazar nuestro cuerpo femenino: Fuerte, cambiante, lleno de sensaciones, auténtico.


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