Que vengan los bomberos


  • De cierto no lo sé, pero en algún sitio de la inmensa sabiduría oriental debe decirse que muchos fuegos pequeños no hacen un gran incendio. Deseo que el precepto exista y que sea realmente válido. Especialmente cuando nuestro país es consumido por muchas fogatas que no tienen nada de pequeñas, que incrementan su número y que amenazan con agarrar fuerza de llamas mayores en la hojarasca que estamos dejando por el camino.
  • Está desde luego el fuego constante del hurto añejo de los combustibles, en cuyo origen e instrumentación juega un papel fundamental, y no de ahora, el crimen organizado y muy bien organizado. Ahí está también la popularidad que su usufructo ha cobrado, pese al centenar de muertos de Hidalgo; el pueblo bueno del presidente López sigue robando gasolina o lo que haya, y sigue agrediendo a la autoridad que osa impedir los robos descarados. El más reciente caso se dio allá por las pirámides, en el poblado de Otumba. Los mexicanos se siguen preguntando hasta cuándo la autoridad va a seguir solapando a delincuentes que obtienen el amparo que supuestamente les otorga su pobreza. A esto se agrega el confuso proceso de adquisición de carros tanque a toda prisa y sin opacidad fuera de la garantía que nos dice el presidente es la confianza que le tiene a las personas que viajaron a Nueva York para hacer la gran compra.
  • Eramos pocos y parió la abuela. Para acercarnos al deporte que habrá de ser el pasatiempo nacional de este sexenio, al presidente lo agarró fuera de base. El presidente Donald Trump ha tomado la decisión de que los extranjeros indocumentados que cruzaron la frontera de México a Estados Unidos de cualquier forma, y que pretenden obtener el estado de refugiados políticos o humanitarios en aquel país y han sometido su solicitud formal para obtener visado de algún tipo, pasen a esperar el trámite de su solicitud en el territorio de nuestro país.
  • Dicho proceso, me consta, puede tardar entre varios meses o varios años. ¿Qué va a hacer México con los miles de migrantes –no sólo centroamericanos, porque Trump especifica que va a echar a todos sin distingo de origen– que van a invadir una vez más Tijuana? El presidente López no tuvo una reacción inmediata y firme ante esta disposición que nos convierte en un almacén de los problemas norteamericanos en nuestro territorio y a costa de nuestro pecunio.
  • La secretaria de Gobernación ha dicho que estos migrantes recibirán visa humanitaria de nuestro país, lo cual es loable. Presumiblemente recibirán cobijo, así sea modesto; alimento, aunque sea frugal; y eventualmente empleo, así sea mal pagado. El asunto es que los migrantes no quieren nada de eso. Ellos, centroamericanos o haitianos o africanos, caminaron muchos centenares de kilómetros para ir a los Estados Unidos. Ellos no quieren ser pobres en México; si hay que ser pobres, quieren serlo en el país del norte.
  • Ante estos dos “pequeños” fuegos, la paralización que de vías férreas, vitales para el desarrollo de México, mantiene la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, un grupo disidente del mayoritario sindicato nacional del magisterio, podría parecer una luciérnaga. No lo es. Toneladas de productos perecederos o no, especialmente materiales de construcción, materias primas para la industria y otros insumos vitales están anclados en vagones bloqueados sobre las vías férreas de Michoacán. Todo, aparentemente, porque el gobierno federal y el del estado no pueden ponerse de acuerdo sobre cuál es la talega de la que deben salir los fondos para pagarle a los maestros la quincena o las quincenas, el bono o los bonos que les deben.
  • Hay otras chispas de potencial ígneo notable, como el despido mecánico y generalizado de una burocracia que no por números era necesariamente inepta. Hay la intolerancia ríspida de si no estás conmigo, perteneces entonces al pasado corrupto y traidor; el requerimiento de docilidad eficiente y callada. Hay la bola ensalibada que nos mandaron en pitcheo combinado Nicolás Maduro y Donald Trump, para meternos en un problema que puede convertirse en crisis continental.
  • O peor.
  • ¡Que vengan los bomberos!

  • felixcortescama@gmail.com


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