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Crónicas de un comelón

QueretaRocks

Crónicas de un comelón

Qué bien se come en el estado de La Corregidora.

Cuando hablamos de los mejores lugares en nuestro país para comer, siempre se nos vienen a la mente ciudades como Oaxaca o Puebla y la verdad es que sí, son ciudades con gastronomía privilegiada. Pero la verdad es que nuestra comida es tan maravillosa que prácticamente en dónde estemos en nuestro país podemos comer delicioso.   

Recientemente tuve la oportunidad de visitar, de nuevo, algunos lugares en el estado de Querétaro. Como ya les decía, siempre que he visitado este estado, he comido bastante bien, incluso alguna vez le causé incomodidad a una amiga duranguense porque tuve el atrevimiento de decirle que las gorditas de migaja de Querétaro me parecen superiores a las de su natal estado. 

En esta ocasión, aparte de mis queridas gorditas, tuve la oportunidad de encontrar y reencontrar otras muy buenas cosas por allá.   Un de mis destinos favoritos en Querétaro, es Tequisquiapan, principalmente por el queso. Desde la primera vez que fui, me dio mucho gusto encontrarme con una variedad sorprendente de quesos de estilo local y de influencia europea y cómo algunos restaurantes locales los aprovechan de manera excelente. 

En esta ocasión, además de sus quesos, encontré muchos más viñedos, productos de charcutería, cervecerías y otros lugares para comer rico. Me llamó la atención descubrir un platillo que no conocía: Las gorditas de hormiguero. Estas, al menos, fueron elaboradas a base de pinole, y se cuecen en un comal cubierto de piedras de hormiguero, para que no se peguen al comal. 

Posteriormente, se sirven con nata fresca, mermelada de tuna, miel y en ocasiones hasta con helado. También en Tequis, probé un mole muy original elaborado con xoconostle.   Pero si vamos a hablar de moles, en Amealco, la ciudad famosa por ser la cuna de Lele, la muñequita gigante que dio la vuelta al mundo, el platillo típico es un mole de guajolote. 

Prácticamente en cualquier restaurante de la ciudad lo pueden conseguir y es un mole particular por su marcado sabor a chiles secos, y muy poco dulzor. De hecho lo único que nos recuerda algo dulce en este mole es el uso de especias como clavo.   Sin duda uno de los mejores lugares que visité fue el restaurante del chef oaxaqueño José Manuel Baños. 

A primera instancia, puede sonar extraño que un oaxaqueño tenga un restaurante en Querétaro, con nombre de un destilado sonorense, pero viendo el menú queda claro que esa aparente confusión se traduce en una muy bien manejada combinación de sabores de todo el país. 

Hasta el chicharrón de cachete de nuestra ciudad hace su aparición en algunos platillos, cosa que no debería sorprendernos porque el chef corporativo es regio y bastante talentoso.   Vale la pena ir a comer a Querétaro, me falta espacio para contarles más, pero, ¡vayan!  

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