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El porqué de las cosas

¿Quién le quitó su sueño?

El porqué de las cosas

Sufrir insomnio y tener miedo a la muerte se han hecho mucho más presentes durante estos tiempos, quizás porque ambos atentan contra el cumplimiento de nuestros sueños.

La nueva normalidad ha venido a retomar la discusión sobre las causas que provocan que por las noches, sin importar lo que hayamos hecho durante el día, el sueño se nos espante.  Desde pendientes laborales hasta terrores sociales, pasando por preguntas sin sentido y enigmas de series de tv, las  vueltas en la cama sin conciliar el sueño se han convertido en una rutina.

Las razones son diversas pues el insomnio no es excluyente, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores se ven afectados, quizás porqué convergen en que la mayoría se encuentran encerrados y con su libertad de contacto reducida al mínimo, si a esto sumamos que las actividades del día implican menos esfuerzo físico, el cansancio tarda en llegar.

Hay quienes experimentaban el insomnio desde antes de la cuarentena y se han convertido en expertos en el arte de intentar contrarrestarle a través de la alimentación o el consumo de tés, la mejora de hábitos diarios, técnicas de relajación, evitar las siestas, actividad física, controlar las horas laborales, entre otras. Pero hay quienes también, han encontrado en el miedo a la muerte, una razón para no dormir.

Dormir es necesario, no sólo para la recuperación del cuerpo o para el descanso cerebral sino también para tener la posibilidad de soñar. Desde la teoría Freudiana los sueños se consideran la vía accesible al inconsciente, “El sueño es la liberación del espíritu de la presión de la naturaleza externa, un desprendimiento del alma de las cadenas de la materia” escribió Freud.

Cerrar los ojos es un ensayo para la muerte, permanecer en el sueño eterno y no poder despertar jamás. Dormir y soñar provocan miedo y aunque en aquella frase atribuida a Perón “hacer la siesta es nacer dos veces en el día”  encontramos lo rico de dormir, el temor a no despertar implica el miedo a perdernos de algo o de alguien.

Desde la cultura popular, los sueños pueden ser (con polémica incluida) presagios o anticipación al futuro. Todo un misticismo de ensueño que bien pudiéramos atrapar desde la idea de que el sueño es la posibilidad de lo posible y de lo imposible. En los sueños usted puede ser quien sea, tener el mayor de los temores o cumplir el sueño más deseado. 

“Qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada”, canta Johansen y tiene mucho sentido, sólo que para acceder al sueño, se tiene que aceptar la posibilidad de vivir con la idea del incumplimiento de nuestros deseos. Aceptar la certeza de que algún día moriremos nos dará la oportunidad de que mientras vivamos, tengamos en el día a día la oportunidad de cumplir nuestros sueños.

¿Y si no ha cumplido sus sueños? No se preocupe, nunca es tarde (para irse a dormir), así que déjese caer en los brazos de Morfeo y ¡duérmase!.

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