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Asesoría Legal

Realidad biológica contra realidad social

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Realidad biológica contra realidad social

Imaginemos un contexto como el siguiente, una madre deja a su menor hijo recién nacido al cuidado de una familia, ello por no poder hacerse cargo de éste, dicha familia acoge al menor como hijo propio, registrándolo, brindándole cuidados y protección; al paso del tiempo la madre demanda a dicha familia el reconocimiento de paternidad del menor en favor de ella, así como la nulidad del acta de nacimiento y solicita que el menor regrese con ella (guardia y custodia), ello bajo la premisa de que ella es la madre biológica.

En ese sentido, tenemos por un lado que el menor de edad tiene una realidad social, siendo ésta la creada por la familia que lo registró y durante un tiempo le ha brindado protección y cuidados; y por otro lado tiene una realidad biológica, la cual es precisamente la que deriva de su madre o padres biológicos.

La pregunta con base a lo señalado anteriormente sería ¿la realidad biológica del menor está por encima de su realidad social?

La respuesta a esta interrogante nos la brinda la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a través del amparo directo en revisión 6179/2015, el cual resuelve un caso idéntico al planteado en el preámbulo del presente documento.

En dicho asunto, la madre biológica del menor demostró ante el juez Familiar de Primera Instancia que efectivamente el menor era su hijo biológico, ello mediante el desahogo de la prueba genética correspondiente, por ello el juzgador le otorgó el reconocimiento de la paternidad a la madre biológica, así como la guardia y custodia del menor.

Ante ello, la familia demandada promovió recurso de apelación, el cual fue admitido a trámite y fallado en el sentido de confirmar la sentencia recurrida. Inconformes con ello, se promovió juicio de amparo directo en donde el Tribunal Colegiado determinó que acorde al interés superior del menor y al derecho a la identidad, el menor debe estar con su madre biológica. Lo anterior fue recurrido por la familia mediante recurso de revisión el cual conoció la Primera Sala de la Suprema Corte.

Recibido el asunto y previos trámites de ley, la Primera Sala al estudiar el expediente determinó revocar la sentencia que favorecía a la madre biológica del menor porque consideró que el principio del mantenimiento de las relaciones biológicas de los niños puede ser superado cuando se demuestre que se les causará un daño si se les aparta de su realidad social para dar prioridad a su realidad biológica, lo cual en el caso concreto ocurría, dado que el menor ya identificaba a los integrantes de la familia demandada como sus propios padres.

En ese sentido, la Suprema Corte decidió que la filiación del menor en este caso particular corresponde a quienes le han dado protección, alimentos, educación, cuidados y cariño como si fuera hijo propio. 

En el proyecto se abordó cómo debe protegerse el interés superior de los menores en los conflictos de filiación, determinándose que existe un interés fundamental de velar porque el niño no sea separado de sus padres biológicos y para que ello ocurra debe superarse la presunción en contra de la terminación de la relación paterno-filial, ya que el niño y sus padres comparten un interés vital en prevenir la terminación de su relación natural. Esta presunción puede ser derrotada cuando se muestre que los derechos del menor se verán afectados. 

En la resolución se explica también que el principio del mantenimiento del menor en la familia biológica no significa que en todas las situaciones deban prevalecer las relaciones bioló¬gicas, porque la realidad muestra que la familia tiene una connotación más amplia, y que la formación de lazos familiares no necesariamente tiene correspondencia con la realidad biológica. 

En ese orden de ideas, la Primera Sala estableció que para evaluar si se causaría una afectación a un niño cuando se establece que su filiación no debe estar asociada a su realidad biológica deben considerarse dos aspectos esenciales: a) las condiciones en las que ocurrió la separación entre padres biológicos e hijos, y b) la consolidación de una realidad familiar distinta a la realidad biológica.

Sin duda alguna, este es un precedente muy significativo y que de nueva cuenta deja sentadas bases sólidas para que los juzgadores de todo el país, al enfrentarse con algún caso similar, puedan orientar sus decisiones protegiendo en todo momento los intereses de los menores.

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