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Latitud |¿Responde adecuadamente el gobierno a crisis de agua?

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¿Responde adecuadamente el gobierno de Nuevo León a la crisis del agua?

La peor sequía en varias décadas. Las presas sin reserva de agua embalsada. Cortes de agua para los más de 5 millones de habitantes de la metrópoli. Calor de más de 40 grados centígrados. Fugas en la red de distribución. Una parte de la prensa culpando al gobierno en funciones. Vecinos molestos. 

Y no, no me refiero al área metropolitana de Monterrey, en este 2022. Hablo de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, hace dos años, en 2018. 

Los habitantes de esa metrópoli no sufrían las mismas condiciones que los regiomontanos: estaban mucho peor que nosotros. 

Y la libraron. ¿Cómo? ¿Qué hicieron los sudafricanos para sobrevivir a esta sequía espantosa? ¿Cómo volvieron a tener agua en Ciudad del Cabo? 

Sígueme leyendo, porque te daré los cinco puntos con los que los sudafricanos lograron resolver este problema gigantesco, que literalmente, los estaba matando de sed. 

1.- En Ciudad del Cabo hay cientos de pozos pero están en manos privadas, de empresas y dueños de predios rurales. El gobierno local y el federal acordaron solicitarle a los particulares que cedieran agua de uso doméstico. 

2.- Se hicieron campañas masivas para reducir drásticamente el consumo de agua entre la población de Ciudad del Cabo. Antes de la crisis hídrica, el consumo medio entre los sudafricanos ascendía a entre 250 y 350 litros al día por persona. Una cantidad muy alta. En Nuevo León, el consumo medio era, hasta hace un par de meses, de 160 litros al día (el equivalente a ocho garrafones). En California, por ejemplo, la medida es de 386 litros. Una exageración.  

3.- El gobierno local bajó la presión del suministro y se prohibieron los usos no esenciales como lavar coches, regar plantas o llenar albercas. Al mismo tiempo se pidió que los tinacos domésticos sólo se vaciaran por completo cuando se acumulaban sólidos. “If it’s yellow, let it mellow” (“Si es amarillo, déjalo estar”). 

4.- Cuando llovió lo suficiente para que se cubriera la principal presa de Ciudad del Cabo, llamada Theewaterskloof, los sudafricanos decidieron prolongar el ahorro de agua. Mas vale prevenir que lamentar. 

5.- Finalmente, viene la medida más controvertida que tomaron los sudafricanos: talaron miles de árboles no autóctonos de la región como pinos y eucaliptos, que absorbían cincuenta millones de litros por año. 

Y ya se lo que estarás pensando: todas esas medidas, con excepción de la quinta, las estamos tomando al pie de la letra, la gente de Nuevo León. Entonces, ¿está respondiendo adecuadamente el gobierno de Nuevo León ante la crisis del agua? La respuesta es sí. 

Esto nos deja una conclusión simple pero contundente: no hay recetas mágicas para remediar la crisis del agua. 

Invirtamos en infraestructura para que la próxima sequía no nos agarre desprevenidos, como les ocurrirá tarde o temprano a otras metrópolis como la Ciudad de México, Melbourne y, aunque nadie lo crea, São Paulo, que en 2015 estuvo a punto de quedarse sin agua, por culpa de la deforestación.


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