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Opinión

Rumbo de colisión

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Rumbo de colisión

La "indisciplina" de Jericó Abramo, uno de los perseguidos del tándem Rubén Moreira-David Aguillón, alteró el guion de la sucesión del gobernador. Al pronto no generó preocupación, pues en el PRI y en Palacio Rosa supusieron que aislarlo minimizaría el efecto. 

Las alarmas se encendieron cuando el subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía, se reunió con Miguel Riquelme el 24 de marzo en la sede del Poder Ejecutivo. Horas después, Jorge Luis Morán —uno de los espías y operadores electorales más avezados de dos grupos aparentemente irreconciliables: la "Burbuja" de Raúl Sifuentes y el clan de los Moreira— renunció a la jefatura de la Unidad de Inteligencia Financiera del Estado. Mejía regresaba a Coahuila, tras más de 20 años de ausencia, para defender el "proyecto" del presidente Andrés Manuel López Obrador y plantar cara a Riquelme por el boicot contra la elección revocatoria del 10 de abril.

Mejía funge desde entonces como subsecretario de Seguridad Pública de lunes a viernes y como precandidato a la gubernatura los fines de semana. El político lagunero ha tenido encerronas con la estructura de Morena y sus aliados, los partidos Verde, del Trabajo y UDC. Juntos rozaron los 500,000 votos en las pasadas elecciones. Mejía se placeó el 9 de mayo con las secretarias de Economía, Tatiana Clouthier, y de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez. En Monclova presidieron un encuentro con el sector empresarial y en Frontera pusieron en marcha la estrategia "Constructores de Paz". El gobernador fue invitado sólo a la segunda reunión.

Cuatro días después, funcionarios de la 4T firmaron en Torreón el acuerdo de adhesión del sector minero al programa Entornos Laborables Seguros y Saludables (ELSSA). El director del IMSS, Zoé Robledo, y el gobernador Riquelme destacaron el desempeño del director de Operación y Evaluación del Seguro Social, Javier Guerrero, la otra carta de Morena para la sucesión. También participaron Tatiana Clouthier, secretaria de Economía, y José Antonio Abugaber, presidente de la Concamin.

El subsecretario de Seguridad regresó a Coahuila el 14 de mayo. En la víspera acompañó al presidente López Obrador en una rueda de prensa de Monterrey. La atención la acaparó el caso Debanhi Escobar, víctima de feminicidio. Mejía encabezó en Saltillo una asamblea informativa "en defensa de la 4T" como antes ya lo había hecho Monclova. Sobre la situación del estado en materia de seguridad, contrastante con las matanzas y las desapariciones durante el moreirato, apostilló: «Es de justicia reconocer que es un esfuerzo conjunto (...), no es la filosofía de este gobierno regatear méritos al buen esfuerzo del gobierno del estado, pero también es importante que ustedes, como empresarios, como líderes, sepan que la Federación tiene un esfuerzo permanente.

"Hay 5,400 efectivos entre el Ejército y la Guardia Nacional desplegados en Coahuila. Y el Ejército, la institución de mayor lealtad y rigidez institucional, no hace eso si no es por una orden directa del presidente Andrés Manuel López Obrador. (...) es importante que se sepa porque, nada más para ubicar el esfuerzo, este despliegue de la Federación de soldados y guardias equivale a tres veces lo que representa Fuerza Coahuila". El 22 de mayo, volvió a la carga. Acusó al gobierno local de eclipsar el trabajo federal en el combate a los incendios en Arteaga. Mejía, delfín de AMLO para la gubernatura, le toma el pulso al estado. Le han bastado pocas semanas para identificar las fortalezas y debilidad del aparato que afrontará en las elecciones del 4 de junio de 2023. A Javier Guerrero el PRI lo desahucia y resucita según la circunstancia.

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