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Crónicas de un comelón

Se cayó el sistema

Crónicas de un comelón

Viendo la comida rápida con otros ojos

No sé si alguna vez les he platicado que tuve la oportunidad de estudiar en una escuela que tenía muchos contactos, tanto así que compartía nombre con un célebre chef francés. No era raro que cuando teníamos que irnos a nuestras prácticas profesionales, la mayoría eligiera restaurantes con estrellas Michelin, hoteles de marcas de lujo o de destinos turísticos lujosos.

Por esto, cuando Homero llegó y nos contó que se había ido a hacer prácticas en el pabellón de comida rápida del parque del ratón, muchos nos desconcertamos. Decía él, que al ser uno de los más grandes de Europa, había tenido que aprender a trabajar con mucha rapidez. Yo fui uno de esos que, en su momento, pensó que Homero había desperdiciado un periodo de prácticas.

No fue hasta varios, o muchos años después, que en una conversación con un jefe, salió el tema de lo bueno o malo que tiene un cierto restaurante de cadena de hamburguesas rápidas.

Él, restaurantero, defendía el mérito de algunas de las hamburguesas que vendían, y en la conversación, acordamos que también existe un gran mérito en la sistematización y organización de la cocina, que les permite que sus productos en cualquier lugar del mundo, sean consistentes.

Después de esa conversación, recuerdo que me fui al negocio en cuestión, que estaba tan sólo a unos pasos del trabajo y pedí la hamburguesa de la que habíamos platicado. Ese día tenían mucho trabajo en el negocio y tuve que hacer algo de fila, y ese tiempo, lo dediqué a observar cómo trabajaban los pedidos.

El sistema funciona con códigos, utensilios que porcionan, freídoras con tiempos pre-programados y productos estandarizados. Pero funciona... chicos con poca experiencia en la industria, son usualmente los que operan el negocio.

Más adelante, en un festival de música, pude observar también la organización con la que una tienda de ´descuentos´ elabora sus famosas pizzas. De nuevo, pude constatar la belleza de un sistema bien diseñado y quizás por eso, y la popularidad de la que gozan, tenían gran cantidad de gente esperando.

Pero a veces el sistema se cae. Alguna vez nos hemos encontrado con estos lugares y filas demasiado largas, órdenes incorrectas, etc. En mi caso, la mayor parte del tiempo en el que me tocaba esto, solía ser en el autoservicio, pero en esta modalidad no es fácil apreciar lo que sucede en la cocina.

Hasta hace poco. Justo ahora en los días de lluvia, debido a un antojo del cloncito, terminé en la fila de una cadena de pizzas.

Los pobres trabajadores estaban perdidos entre columnas de cajas. Buscando desesperadamente encontrar los pedidos que los repartidores esperaban llevarse. Más tardé en pedir, que ellos en prepararla, porque esa parte del sistema, sí funcionaba. 

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