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Política e Historia

Se desenmascara la 4T

Política e Historia

Se desenmascara la 4T

El gobierno federal aprovechó la festividad por el inicio de la Independencia, el llamado grito, así como la asamblea de naciones del centro y sur del continente para echar fuera las máscaras, quitarse de simulaciones y asumirse como un gobierno prosocialista con afinidades a dictadores.

Nada tiene de alarmante un gobierno el cual se define de izquierda, afín a la social democracia o socialismo moderno; esto sucede en muchos países, incluidos algunos de América del Sur y otros en Europa.

Lo alarmante son los paradigmas que elige nuestro gobierno federal para desenmascararse como uno afín al socialismo. Ni Cuba o Venezuela son ejemplo de democracias, gobiernos humanistas o igualitaristas con progreso, ambos casos son dictaduras con represión.

Mi abuela Juana decía: “Dime con quien te andas y te diré quién eres”, o el otro dicho que utilizaba para señalar malas amistades: “El que con lobos se junta a aullar aprende”.

Invitar al mandatario cubano a la máxima celebración de libertad, igualdad y justicia en México, es un pésimo mensaje.

Cuba tiene décadas de vivir en un autoritarismo antidemocrático, un gobierno donde no hay libertades y no existe la democracia, donde a los disidentes del gobierno se les encarcela, elimina o desaparece. Esa es una realidad que contrasta con la democracia a la que hemos aspirado desde hace casi cinco décadas cuando el partido hegemónico perdió credibilidad y debió abrirse para legitimar al sistema político mexicano.

Un presidente cubano, quien viene de reprimir hace un par de meses a los manifestantes quienes exigían libertad y democracia. Ese no es el amigo con el cual muchos mexicanos quisiéramos ver a nuestro jefe de Estado.

Por el otro lado, Maduro, el que le habla a los pajaritos, un chascarrillo de mandatario, alguien dispuesto a encarcelar o desaparecer a los rivales políticos, lo hemos visto en recientes procesos electorales, que no podemos llamar democráticos. Tampoco es un ejemplo para distinguir o promover en México.

No asusta un gobierno con sentido igualitarista, que no por ello es social, todos, aún los liberales de derecha tienen sentido social, la diferencia es el cómo enfocan las acciones en beneficio de la comunidad.

Rousseau define el bien común como el bienestar de la comunidad mediante el contrato social en donde todos cancelan libertades personales para someterse a las libertades colectivas impuestas mediante la ley.

Para los afines al socialismo ese bien común significa que en forma colectiva se alcancen los satisfactores de los miembros en la sociedad, de ahí que se busca salarios mínimos, seguridad social, vivienda digna y otros aspectos distintivos de los gobiernos de izquierda.

Para los afines al liberalismo el bien común significa ofrecer oportunidades a los individuos para que, conforme a las competencias de cada uno, desarrolle para alcanzar mejor calidad de vida. Como vemos, ambos buscan lo mismo, la diferencia está en la ruta.

La crítica al gobierno federal de la 4T no es que se defina de izquierda o a favor del socialismo democrático, sino que lo hace con modelos conductuales como el cubano y el venezolano que no son socialdemócratas, son dictaduras.

Asusta que los modelos a imitar o seguir por parte de la 4T sean las dictaduras, gobiernos represores y contrarios a las libertades, por tanto, antidemocráticos.

Es triste ver que el gobierno en el cual muchos creyeron en 2018, hoy se encamine al radicalismo socialista, pues siendo radicalismo, sea de izquierda o de derecha, siempre termina en dictaduras, totalitarismos, en gobiernos represores.

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