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Siete Puntos

Semana Santa: ¿pos o prepandémica?

Siete Puntos

Semana Santa: ¿pos o prepandémica?

1. Pues después de dos pandémicos años, y aunque las autoridades sanitarias, a nivel mundial y nacional, nos invitan a no bajar la guardia y a seguir cuidándonos, en la práctica hemos declarado el fin de la cuarentena. Los aforos ya están al 100%, nos reunimos con familiares y amigos sin sana distancia ni cubrebocas, salimos de vacaciones a abarrotados sitios turísticos y, los creyentes y algún visitante piadoso: ¿celebraremos la Semana Santa como lo hacíamos antes de que arribara el nefasto bicho? Ella, entonces: ¿será igual a las de otros tiempos?

2. Hay algunos indicadores que así lo confirman. Si personalidades relevantes en el concierto internacional como el Papa Francisco, y de manera reiterada, nos invitaban a salir mejores de esta crisis, a no repetir esquemas nocivos que, de una manera u otra, contribuyeron para su agravamiento, pareciera que hicimos caso omiso y, más allá de algunos contactos que necesitábamos recuperar, como las caricias con seres queridos, creo que volvimos a algunas prácticas egoístas, carentes de sensibilidad social. Un ejemplo es el de la economía.

3. Un anticipo de la vuelta a las abismales diferencias sociales, lo constituyó la vacunación anticipada de quienes la pudieron adquirir, el acaparamiento de las inoculaciones por parte de los países ricos, y el jugoso negocio hecho por algunas compañías farmacéuticas. Antes justificábamos estos hechos de la siguiente manera: quien puede pagar viaje a EUA para vacunarse está en su derecho; el país del Tío Sam y otras potencias también, al procurarse vacunas, inclusive más de las necesarias; el mercado farmacéutico así funciona. ¿Y ahora? La misma justificación.

4. No se diga en el terreno de la política. Si leyéramos esta nota: "En las recientes votaciones se dieron acarreos al por mayor, ofreciendo dinero y dádivas por ir a votar. Previamente, las mismas autoridades desacataron las indicaciones de los organismos electorales, utilizando recursos públicos para votar en favor de su candidato". Pensaríamos que así se estilaba hace años, cuando el PRI arrasaba en las votaciones. Y sí, así era. Pues parece que lo mismo sucedió el pasado domingo. No hay cambio.

5. En el terreno ideológico me parece que refinamos, como decían las abuelas. No sólo se ha incrementado la polarización y la exacerbación verbal, sino que estamos alcanzando niveles terroríficos de violencia, sobre todo en feminicidios, de recaídas en adicciones, de tratos oprobiosos con la naturaleza. La ley del más fuerte está más vigente que nunca, y el rechazo a lo diferente -migrantes, diversas orientaciones sexuales, etc.- se consolida en sociedades tan recalcitrantes como la regiomontana.

6. Tal panorama –¿pesimista?– impacta en lo religioso, y es el riesgo que corremos en estos días: entregarnos a observar rituales bellísimos pero sin atender a sus contenidos, aliviados por la imperiosa necesidad de culto y liturgias extraordinarias, olvidando su objetivo central, que es llevarnos a la conversión personal y comunitaria, como premisa fundamental para pasar de la muerte a la vida; es decir, a abordar la dimensión pascual. Sólo así sabremos si viviremos una Semana Santa pos o prepandémica, diferente por vez primera o igual a las de siempre.

7. Cierre icónico. Ayer, Miércoles Santo, en la Misa Crismal, el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, bendijo los santos óleos: el de los catecúmenos, que se administra a quienes se van a bautizar; el de los enfermos, a quien padece alguna aflicción no sólo física; y el santo crisma, que se utiliza en el bautismo, la confirmación, la consagración de sacerdotes y obispos, y hasta de altares. Ojalá la Iglesia católica enfatice la importancia de tales aceites, símbolos de consuelo, salud, esperanza, inclusión, y reconocimiento de nuestra dignidad.

papacomeister@gmail.com

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