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Opinión

¿Sequía o saqueo?

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¿Sequía o saqueo?

Debido al agotamiento de las presas La Boca y Cerro Prieto, que suministran la tercera parte del agua que se consume en el área metropolitana de Monterrey, el gobierno que encabeza Samuel Alejandro García Sepúlveda ha pretendido sustituir dicho volumen con el proveniente de nuevos pozos, obras que le han caído como anillo al dedo para realizar muchos gastos a través de asignaciones directas, veámoslo a continuación.

Con el pretexto de que no hay agua, el Consejo de Administración de Agua y Drenaje de Monterrey incrementó los recibos de una manera excesiva, sin ninguna consideración a la grave situación económica que vive la mayoría de las familias nuevoleonesas. Se sacaron de la manga una tarifa que no se estaba aplicando, denominada cuota de saneamiento, con la que pretenden recaudar casi $700 millones de pesos adicionales cada año. Por si esto fuera poco, redujeron los niveles tarifarios de 200 a 10, solamente, para propiciar aumentos estrepitosos en los recibos de agua. 

Este gobierno sigue sin salir de su burbuja y no se da cuenta de la realidad que afrontan millones de personas que apenas están superando los problemas económicos y de salud que les causó la pandemia. Cómo es posible que un gobierno se aproveche de una situación de emergencia, en este caso el suministro de agua potable, para instrumentar incrementos en las tarifas del servicio. ¿De dónde quiere que la gente saque dinero para tanto aumento?  

Con la excusa de la crisis hídrica, el Ejecutivo estatal emitió un decreto de emergencia por sequía, para así evitarse el concurso de licitación pública y asignar de manera directa las obras y servicios a proveedores de su preferencia. Hace apenas unas semanas, Samuel García en un evento en la UDEM señaló que se había adquirido un avión para bombardear las nubes y provocar lluvia, pero ese mismo día sus subordinados lo desmintieron aclarando que apenas se estaba proyectando dicha compra. ¿De qué nos acabamos de enterar? Que el avión fue comprado de una manera directa, así como las obras de los pozos que está realizando Agua y Drenaje; esta dependencia pretende invertir más de $20,000 millones de pesos, a este paso que van, seguirán utilizando este "método" para beneficiar a sus amigos, en lugar de privilegiar las mejores opciones en cuanto costo, tiempo y calidad. 

Nos queda claro que esta administración desperdició el año pasado, hoy quiere acelerar el paso y llevar a cabo obras que debió emprender desde el arranque de su gestión. Si hubieran actuado de inmediato, no tendrían que sacar la excusa del tiempo. Parece plan con maña para no manejar a discreción los recursos públicos. 

Un gobierno humanista hubiera actuado con responsabilidad desde la transición, para así afectar lo menor posible a la gente, pero este gobierno que está bajo el signo del Instagram sólo está preocupado en subir historias para entretener a su audiencia.

Mientras se anuncian los exorbitantes aumentos, el titular del Ejecutivo se ha vuelto nota nacional por sus desafortunados comentarios a la hora de responder las críticas que le hacen los ciudadanos por el desabasto del agua. Para empezar, elude su responsabilidad y la atribuye, en primer lugar, al exgobernador por no haber terminado la presa Libertad, en segundo lugar, a Conagua que le corresponde el abasto del vital líquido, a su administración sólo le compete la distribución, señaló, pero como no hay agua ¿pues qué distribuye? También busca culpables en los ranchos, en donde según sus palabras, existen "malandros" que almacenan el agua en perjuicio de los usuarios. Por lo que vemos, su imaginación no tiene límites a la hora de justificar su inoperancia y eximir su responsabilidad. 

Si bien es cierto que lo anterior resulta chusco y entretenido para la audiencia nacional, a las y los nuevoleoneses el mal manejo de la crisis del agua nos está causando daños irreversibles en la salud, la higiene y la vida cotidiana. A esta administración no se le ve el rumbo, un día dice una cosa y al otro dice lo contrario; siendo los horarios de recorte de agua y el desabasto por más de cinco días lo que está acabando con la paciencia de miles de familias que ya no tienen ni una gota de agua. 

En conclusión, Nuevo León necesita de un gobierno responsable, sensible, con visión a largo plazo y que esté enfocado en lo único importante: la gente.

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