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Ruta de Colisión

Sin previo aviso...

Ruta de Colisión

La gente le teme a lo que no entiende, debido en parte a la gran fragilidad de la vida humana.

Ante cualquier crisis, la reacción humana más común es que se eche la culpa a los otros, sin     mostrar la madurez que implica aceptar cada quien su parte del fracaso. Tal parece que cuando una relación o una estructura se descomponen, sus componentes en vez de unirse para enfrentar y superar la situación, se enfrentan unos contra otros, viendo cada quien por su propio interés y acelerando el deterioro. Hay emociones que  quedaron atoradas, que no acabaron de ser, que no llegaron a solucionarse, que se quedaron en el limbo. Se rompen los hilios, se olvidan los tratos, se pierden los papeles. La gente le teme a lo que no entiende,  debido en parte a la gran fragilidad de la vida humana.

En el avance de los procesos del pensamiento no siempre conviene ir dejando terminadas las      etapas que lo componen. Las partes que van quedando incompletas pueden irse modificando y        definiendo a las otras partes, casi sin proponérselo. Hay momentos de vacío en los que tienes que producir algo. La vida no te va a esperar, no se puede actuar como si nada hubiera pasado. Todo cambia sin preguntar y sin previo aviso. La vida nunca es lo que uno espera que sea. Solo es enfrentar desafíos y resolver problemas. Hay veces que no hay tiempo para ser paciente, como cuando quieres que algo suceda y no sucede. Y cuando no lo esperas, de pronto aparece.

Es un privilegio morir, demuestra que estuvimos vivos, pues si algo insignificante hubiera sido  diferente, podrías nunca haber existido. Para renacer no es necesario morir,  solo es esperar el momento. Lo que importa es que se construye un edificio de palabras que ahí queda. Desolado o visitado por ojos silenciosos. Con el toque humano de la angustia y la alegría de colocarse en    medio de la plaza, a la luz de ojos extraños, en la soledad de la indiferencia y el desamparo de la  intemperie. Quien aplaude las  victorias ajenas, es el que ya triunfó en su propio interior.

Gran parte de la civilización surge a través de la higiene, sea física, dental, intestinal o mental, y su relación con la salud y la longevidad misma. Aspiramos a una limpieza física y mental que  permita una mayor claridad y así producir lo más propio y único que somos. El baño antes de dormir produce la sensación de haberse liberado de las cargas y manchas del día. Recuerdo mi propio dicho: Los mayores atractivos de una mujer son la voz, la higiene y el modo de caminar. 

El éxito no es solo lo económico, es más bien cómo están funcionando las cosas en su proceso,  qué tanto han servido para lo que fueron diseñadas y qué tanto han producido satisfacciones.   Qué tan buenas – o malas – fueron las soluciones adoptadas. Y si mejor buscamos la forma de renegociar lo que está imperfectamente funcionando, tal vez en condiciones injustas o precios elevados. Y aunque puede ser solo un ardid electoral, o una cortina de humo alrededor del Litio, es mejor y más aceptable renegociar nuevas condiciones que desmantelar lo hecho. Como se dice: Más vale un mal arreglo que un buen pleito. Ojalá se entienda pues se tienen las armas y los recursos para renegociar los términos de contratos, costos y condiciones. ¿Qué necesidad de  tumbar sin previo aviso lo que está funcionando? -- espantando de paso a la inversión privada, que produce empleo e impuestos --  pudiendo hacer ajustes aceptables para ambas partes y continuar con tarifas y calidades aceptables, arreglos que tomaron mucho tiempo lograr. Pero lo  primero es honrar los compromisos y rescatar la ética. Aislarse en un mundo cada vez más interconectado es suicida. Por qué no construir con una vieja historia de desamor, una nueva  historia de amor. 

Amo a mis rivales porque hacen que yo de lo mejor de mí mismo (Bruce Jenner)

 

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