Opinión

Buhedera|Síndrome de la rana hervida

Síndrome de la rana hervida

El denominado síndrome de la rana hervida es una analogía que se usa para describir el fenómeno ocurrido cuando ante un problema que es progresivamente tan lento que sus daños puedan percibirse como a largo plazo o no percibirse, la falta de conciencia genera que no haya reacciones o que estas sean tan tardías como para evitar o revertir los daños que ya están hechos. La premisa es que si una rana se pone repentinamente en agua hirviendo, saltará, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. La historia se usa a menudo como una metáfora de la incapacidad o falta de voluntad de las personas para reaccionar o ser conscientes de las amenazas siniestras que surgen gradualmente en lugar de hacerlo de repente.

Si bien algunos experimentos del Siglo XIX sugirieron que la premisa subyacente es verdadera si el calentamiento es lo suficientemente gradual, según los biólogos contemporáneos, la premisa es falsa: una rana que se calienta gradualmente saltará a la superficie. De hecho, la  termorregulación al cambiar de ubicación es una estrategia de supervivencia fundamentalmente necesaria para las ranas y otros ectotermos.

Origen de la analogía

La analogía se toma del libro La rana que no sabía que estaba hervida... y otras lecciones de vida, del escritor y filósofo franco-suizo Olivier Clerc. Clerc usa este fenómeno como analogía: la situación de una rana en una cazuela llena de agua a la cual se le va aumentando su temperatura lentamente, debido a que la rana regula su propia temperatura y el aumento de la temperatura es progresivamente tan lento que no puede percibirlo durante gran parte del proceso y para cuando perciba el peligro no tendrá energía suficiente para saltar y escapar de la cazuela porque la habrá gastado en regular su temperatura para adaptarse al agua; en cambio, si la rana hubiese entrado con el agua a altas temperaturas, habría saltado al percibir como un peligro continuar allí.

Una de las controversias habidas sobre la metáfora de “la rana hervida” fue acerca de si era cierto o no el ejemplo dado; es decir, si era verdad que la rana se quedaba quieta mientras el agua se iba calentando poco a poco en la cacerola. Porque a una metáfora se le debe exigir que lo que cuente sea real. Para unos era una farsa, para otros no ofrecía ninguna duda. Se sabía de experimentos científicos contradictorios. Hoy se sabe que es un mito.

Usos de la analogía

En un sentido general, la analogía tiene múltiples aplicaciones. A modo de ejemplo, muchas enfermedades y condiciones son consecuencia de malos hábitos, tales como la mala alimentación o la falta de actividad física y sus resultados negativos tardan años en aparecer, pasando por pequeños malestares que van ejerciendo un efecto que puedan ser considerados de poca relevancia hasta que de improviso surgen patologías más profundas que pueden resultar muy difíciles de tratar; en los casos mencionados, algunos ejemplos serían la diabetes, el colesterol, el sobrepeso, la obesidad, el alcoholismo o el tabaquismo. En el campo de la psicología, la analogía se entiende ocurre cuando un individuo es incapaz de reaccionar ante situaciones de estrés y/o maltrato sutil cuyo deterioro es progresivamente lento, haciendo que el individuo no pueda percatarse y al que se le añade la posterior creencia de no poder salir de dicha situación, provocando un desgaste emocional progresivo. Esto ocurre principalmente cuando el individuo que padece este tipo de situaciones se encuentra en un estado mental de zona de confort donde el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta y puede presentar apatía, careciendo también de incentivos. Ejemplos de problemáticas en el campo de la psicología que se relacionen con esta analogía pueden encontrarse en las relaciones de dependencia emocional o en los casos de violencia doméstica.



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