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Eloy x Hoy

Sobre la eficacia de las protestas ciudadanas

Eloy x Hoy

Sobre la eficacia de las protestas ciudadanas

Muchos analistas proponemos que para combatir la inseguridad, la sociedad civil debe tomar la calle y protestar contra las malas políticas del gobierno. 

Y para abonar nuestro dicho, algunos colegas como Edgardo Buscaglia han puesto como ejemplo las protestas ciudadanas de Italia, en los años 90 que se articularon en el movimiento "Manos limpias". 

En realidad, "Manos limpias" fue una vendetta muy a la italiana, de varios grupos políticos en contra de otros grupos políticos para meter en la cárcel a sus rivales. 

El ganador de esta escaramuza al estilo Cosa Nostra, fue un payaso de apellido Berlusconi, cuyo partido, Forza Italia, ha vuelto a las andadas y compite para las próximas elecciones del 25 de septiembre con nulas posibilidades para él (ganará Giorgia Meloni la silla de Primera Ministra). 

En aquel entonces las cosas terminaron peor que cómo empezaron y los ciudadanos de bien prefirieron olvidar su participación en ese anticipo del reinado de Berlusconi.

Hace años, el propio Buscaglia señaló una ristra de acciones cívicas para combatir la inseguridad pública. 

En principio de cuentas sugirió que millones de ciudadanos saliéramos a la calle a protestar "como parte de una movilización popular, masiva y bien unida".

Luego, marcó una agenda de exigencias compartidas con no más de tres o cuatro puntos como son la modificación de códigos penales, organismos autónomos de vigilancia ciudadana y llevar a los criminales a la cárcel. 

En ninguna parte de esta agenda se habló de sacar a los militares de sus cuarteles para que patrullaran las calles. ¿Por qué? Simple: porque ya lo hacían. La verdad es que los militares ya llevan varios sexenios en las calles, de una u otra manera. 

Con todo, México sigue siendo un infierno de muertos sin sepultura porque muchos de ellos no sabemos ni en dónde están. Finalmente, suelto una advertencia: los ciudadanos que protestemos deberemos ser pacíficos, como lo fue Gandhi.

Las protestas masivas son testimonios de la indignación ciudadana (cosa que está muy bien), y gozan de una buena efectividad política. 

Siempre estará latente la duda de si la India consiguió su independencia a raíz de las protestas ciudadanas que encabezó Gandhi en las primeras décadas del siglo XX, o fue por insolvencia del gobierno británico, tan desfondado tras la Segunda Guerra Mundial, al grado de obligarlo a deshacerse de sus antiguas colonias. Pero que salgan los ciudadanos a protestar es una práctica que deberíamos repetir seguido en Nuevo León. 

Otro líder ciudadano como Martin Luther King encabezó marchas masivas y fue un muy valiente aglutinador religioso de la indignación ciudadana en contra del racismo, aunque hay pruebas de que la Ley de Derechos Civiles de 1964, se debió más al cabildeo de alto nivel de los hermanos Kennedy y al olfato político del viejo ranchero Lyndon B. Johnson.

Las marchas estudiantiles de 1968, entre las cuales se incluye el genocidio de estudiantes mexicanos en Tlatelolco causó la repulsa internacional. 

Lo mismo sucedió con el partido comunista de China, con las protestas de la Plaza de Tiananmén, en 1989. 

Ahora bien, no todas las protestas ciudadanas salen bien. Algunas no funcionan. Así de simple. El propio Nelson Mandela, grande entre los grandes, reconoció en 2008 que el movimiento ciudadano en contra del Apartheid en Sudáfrica estaba tan desorganizado y sin disciplina interna, que la democracia multirracial de su país sólo se logró gracias a sus negociaciones secretas mientras estaba en prisión, con el entonces presidente Frederik Willem de Klerk, y bajo la anuencia de Inglaterra, más convencida de tratar con consumidores libres de sus productos y servicios comerciales, que con súbditos paupérrimos.

¿La Primavera Árabe? Fue más un acuerdo cupular antes que la mítica "Primera Revolución Tuitera" como la bautizó la prensa cursi. 

En cuanto a las recientes manifestaciones juveniles en Rusia contra la invasión de su país a Ucrania la respuesta ha sido dura y represiva.

Las protestas ciudadanas son el medio ideal para expresar la indignación popular, y sirven para advertir al gobierno que no nos convencen sus políticas públicas. 

Claro está, es una herramienta más. También recurramos al sufragio (ahí viene el 2024). 

El crimen organizado se combate no ampliando el control del ejército sobre la Guardia Nacional hasta 2028, sino con la coincidencia de varios factores como un sistema de seguridad competente, una prensa nacional no corrompida, organismos internacionales imparciales (la ONU ya no lo es) y una opinión pública global que se exprese en múltiples foros y expresiones como la protesta ciudadana. No la tenemos fácil pero salgamos a la calle. 

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