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Opinión y Propuesta

Tantita vergüenza, caería muy bien

Opinión y Propuesta

Estimado lector, en las últimas semanas hemos atendido en esta columna varias reflexiones sobre las elecciones que tendremos este año. Hoy no es la excepción y en esta ocasión deseamos referirnos al caso del señor Félix Salgado Macedonio, hasta hace poco senador de la República por su natal Guerrero.

Antes de continuar queremos mencionar lo obvio: 1) nadie puede ser condenado sin antes haber sido juzgado. El señor Salgado tiene derecho a defenderse y a que las acusaciones que hay en su contra por violación se procesen conforme a derecho; 2 no se litiga en los medios (ni en redes sociales, ni en la televisión, etc.), sino en los tribunales; 3 no estamos presuponiendo nada, simplemente tomamos el caso para hacer la siguiente reflexión:

Si hubiera tantita vergüenza en la política, la mera sospecha de que alguien pudiera ser responsable de algún delito debiera bastar para que a esa persona no se le postulara a ningún cargo de elección, hasta no haberse aclarado el asunto. Incluso el propio imputado, debiera ser el primero en preferir la investigación y eventualmente la aclaración, antes que una candidatura.

Cierto es, como dijo el Presidente de la República, que en tiempos electorales llueven este tipo de descalificaciones que muchas veces no son más que artimañas para allanar la carrera política de alguien y obtener ventajas electorales. Pero ¿y si no? Morena en este caso, manda un muy mal mensaje dándole la candidatura a una persona sobre la que no sólo pesan sospechas de violación, sino que hay acusaciones directas. Es decir, hay personas con nombre y apellido, señalándolo como agresor. Se comprende que la acusación llega en medio de un proceso electoral y hay tiempos límite que respetar en cuanto al registro de candidaturas, pero es preferible darle la candidatura a una persona libre de sospechas que lo contrario. De esa manera su partido mandaría el mensaje correcto: Por encima de las coyunturas electorales, está el respeto a la ley y a las personas.  

Ahora, ¿cómo se metió Morena en este lío? Pues mediante una elección interna, misma que a ojos del presidente, es suficiente para darle la candidatura, pero no lo es. A Morena y a todos los partidos, les caería bien incorporar a sus criterios de selección de candidatos, varios filtros que les eviten un bochornoso embrollo como el de Salgado Macedonio. ¿Cuáles podrían ser? 1) Trabajo social efectivo y comprobable y arraigo popular. Es decir que no sean políticos que se aparecen cada tres años a pedir el voto y luego ya nadie los vuelve a ver, sino gente que trabaja continuamente en beneficio de sus comunidades. Personas con “trabajo de calle”, a quienes los lugareños identifican por estar continuamente gestionando aspectos que benefician a la comunidad. 2) Cartas de no antecedentes penales. Es decir, la constancia legal de que el aspirante no tiene deudas con la ley, de ningún tipo, ni las ha tenido, lo cual le brinda también, autoridad moral. 3) Cartas de recomendación de los propios lugareños, donde señalen el trabajo realizado por el candidato y los beneficios recibidos; incluso adjuntando fotografías de dichos beneficios y obras gestionadas.

Con medidas así, se disminuye el riesgo de postular personas de dudosa reputación, lo cual dignifica la política y el servicio público.

Ojalá que sí.

Además, opino que es necesario e importante generar políticas públicas educativas en relación al cuidado, protección y preservación del ambiente.


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