OpenA
No es de Locos

¿Te asusta hablar con tus hijos sobre la muerte?

No es de Locos

¿Te asusta hablar con tus hijos sobre la muerte?

Abordar el tema puede sentirse abrumador pero estudios muestran lo positivo que es.

Con casi dos años de pandemia por Covid-19, la muerte ha sido y es un tema que cada vez se vive más de cerca en nuestros círculos sociales y realidades. Investigaciones sociales demuestran que los padres tienden a evadir hablar acerca de la muerte hasta que se ven forzados por el fallecimiento específico de una persona en la vida del niño.

Hace sentido y es válido que los padres lo hagan: Es incómodo hablar sobre la muerte. 

Pero... ¿por qué? podríamos pensar en dos razones principales: La primera es que a quien le genera ansiedad hablar del tema es al propio padre, en muchas ocasiones no saben cómo abordarlo por miedo de confundir al niño o no saben a qué extensión el niño puede comprenderla. 

En segundo lugar, posponer la conversación es también evitar la inevitable pregunta: "¿Tú también te vas a morir un día?". Misma pregunta que puede generar angustia en el niño que ni siquiera el padre saber cómo manejar.

Hay dos aspectos a tomar en cuenta: El aspecto cognitivo, ¿Cuándo son capaces de comprender el tema y cuál es la extensión de lo que entienden?, y el impacto emocional del tema, ¿producirá ansiedad en el niño y seré yo capaz de sostener y gestionar la reacción emocional de mi hijo?

Desde el aspecto cognitivo, hay cinco conceptos que los niños deben de comprender y curiosamente tienden a captarlos de una manera predecible y de poco a poco. Éstos son: Irreversibilidad, aplicabilidad, inevitabilidad, causalidades y cesación. A los cinco años, pueden comprender el concepto de irreversibilidad, cuando alguien muere, ya no puede estar vivo de nuevo.

Después de eso, a través del crecimiento van comprendiendo los demás, entendiendo que la muerte significa que todas las funciones biológicas paran sin vuelta atrás. En este sentido, los niños son capaces de comprender la idea de la muerte más de lo que pensamos.

En cambio, el impacto emocional es un tema más de los padres que del niño. Un estudio llevado en Australia encontró que los niños con un concepto más maduro y explorado de la muerte "aseguraba" menor ansiedad. En otras palabras, desmitificar y aclarar cualquier preocupación con escucha, presencia y validez de parte de los padres, ayuda muchísimo.

Hace muchísimo sentido este estudio, en general cuando desmitificamos, discernimos y aceptamos algún tema se vuelve mucho más llevadero, ¿no te parece? ¡Hablar de lo que nos preocupa es lo mejor que podemos hacer!

Acompáñame en la segunda parte de la serie "¿Te asusta hablar con tus hijos sobre la muerte?" para darte algunas pautas sobre cómo abordarlo.

Porque recuerda que #NoEsDeLocos reconocer que proyectamos nuestras propias ansiedades en los hijos, #NoEsDeLocos replantearse que el principal objetivo es manejar tus emociones como padre para poderlas transmitir al niño y por último, #NoEsDeLocos documentarse y pedir ayuda sobre cómo abordar el tema.

×