Terapia Familiar


Muchas personas me preguntan sobre qué es la terapia de familia o familiar y las diferencias entre la terapia individual o terapia de grupo.

La terapia familiar es aquella en la que, tal y como su nombre implica, interviene la familia. El objetivo es fortalecer los vínculos entre los diferentes miembros, además de dar las herramientas para que pueda colaborar y enfrentarse a conflictos que han surgido en sus relaciones o en un determinado miembro.

El psicólogo que se encarga de controlar todo el proceso iniciará una metodología en la que intentará que se involucren dos o más miembros de la misma familia: observará cómo interactúan entre ellos y, en caso de que sea necesario, intervendrá, modificará los patrones de interacción, o hará cualquier otro cambio, siempre en beneficio de la familia.

Dependiendo del problema a tratar, se puede utilizar un diferente tipo de terapia familiar: se utiliza para trabajar en problemas de crisis familiares, terapias de pareja (superación de problemas como falta de comunicación, incompatibilidades, agotamiento), problemas de conducta o trastornos mentales, tratamiento de adicciones, educación para padres psicoeducación, etc.

La gran ventaja de un tratamiento de terapia familiar es que todos los individuos tendrán el tiempo necesario para expresarse, podrán hacerlo sin miedo, sin temor a discutir, a que puedan contradecirse sus palabras o a sentirse mal. Se creará un ambiente tal que permitirá que pueda transmitir sus pensamientos de manera segura, sin ansiedad y sin el temor a que se puedan distorsionar.

Un buen psicólogo, se encargará de dar forma a este ‘‘ambiente’’ para que la sesión pueda fluir de la forma esperada.

Contribuye a afianzar lazos familiares, incluso en aquellas relaciones en las que existan problemas complicados de tratar. No habrá ninguna necesidad de mantener las apariencias, o de estar obligados a mantener comportamientos que, de alguna manera, nos hagan sentir incómodos. Las relaciones podrán trabajarse, consolidarse, y se podrán compartir datos de una manera mucho más abierta que como se podría hacer en el hogar.

Otra de las razones para hacer terapia de pareja es conseguir que salgan a la luz aquellos problemas de los que ni tan siquiera éramos conscientes. Con el ambiente distendido que se crea en la consulta, los miembros de la familia se atreverán a hablar de problemas que de otra forma no lo habrían hecho, por temor a complicarlos todavía más.

Por todas estas razones, la terapia de pareja resulta un recurso psicólogo de gran interés.


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