Toreo a Caballo


Cuando Hernán Cortez llegó a las tierras de lo que hoy es México hace 500 años, llegaron junto con el y sus soldados la lengua castellana, la religión católica, el toro bravo y el caballo. ¿Qué sería hoy de México sin los toros, sin la charrería, sin la Virgen de Guadalupe? Con la llegada de los españoles también llegaron sus costumbres y su cultura.

En tiempos de la Nueva España, para los señores de la alta sociedad, estaba reservado el montar a caballo y realizar diversas suertes como el toreo.  Pero para los indios estaba prohibido montar a caballo, so pena de ser castigados. Ello derivó a que en el campo, a escondidas, los indígenas de la Nueva España buscarán subirse a un caballo y así fueran aprendiendo a montar y a practicar diversas suertes. Allí nació la charrería, hoy deporte nacional en nuestro país.

Se le llama rejoneador al torero a caballo, ligado a la más antigua tradición y orígenes de la tauromaquia, cuando los toreros montados a caballo y no los de a pie, eran el centro del espectáculo taurino. En la actualidad se realizan pocas corridas de rejones (solo rejoneadores) y la mayoría de estos artistas participan en corridas mixtas junto a toreros de a pie como acompañantes del espectáculo.

Las corridas de rejones tienen hoy la misma estructura de las corridas de toreros, la faena se divide de igual forma en tercios y el rejoneador coloca las banderillas a caballo. El último tercio se efectúa a caballo, pero el rejoneador puede decidir ponerse a pie para efectuar la parte final de la lidia.

En el rejoneo van surgiendo rejoneadores que entrenan y sacan a la plaza caballos espectacularmente domados, haciendo ejercicios que sorprenden y "enganchan" al público.  La entrega que jinete y caballo mantienen a lo largo de toda la vida, día tras día, es una maravilla para los sentidos.

En el rejoneo han destacado figuras como el madrileño Bernardino Landete (creador del par al violín), los andaluces Joaquín Pareja-Obregón, Álvaro Domecq Díez y Álvaro Montes, la peruana Conchita Cintrón y los portugueses Pedro Louceiro y João Moura. En México, Carlos Arruza, Felipe Zambrano, Evaristo Zambrano, Bobby Arreola, Gastón Santos. En la actualidad destacan el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, el jerezano Fermín Bohórquez, el gaditano Paco Ojeda, los hermanos Ángel (ya fallecido) y Rafael Peralta Pineda, Álvaro Domecq Romero, Raúl Martín Burgos, Andrés Céspedes González, "Andy" Cartagena y Leonardo Hernandez, y los portugueses José Samuel Lupi, Rui Fernandes, João Salgueiro y Diego Ventura. Asimismo la francesa Lea Vicens.

Una buena faena es siempre resultado de un entrenamiento metódico, continuo y constante diario. Si el toreo a pie es difícil, el toreo a caballo lo es sin duda muchísimo más, pues son tres piezas las que tienen que coordinarse y actuar sucesiva e inmediatamente: Jinete, caballo y toro. El caballo es la pieza indiscutible en esta forma de torear, que con su fuerza y tremenda agilidad consigue ejecutar las denominadas "suertes", toreando como si un capote o muleta se tratase, y haciéndolo de una forma milimétrica y muy artística.

España es tierra y cuna del caballo Pura Raza Española y tiene como vecinos a la preciosa Portugal, que ha dado y sigue dando extraordinarios Pura Sangre Lusitanos con virtudes más que sobresalientes dentro y fuera de las plazas de toros.


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