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El porqué de las cosas

Trabajar hasta quemarnos

El porqué de las cosas

Como el fuego que se aviva con el aire, así se avivan las jornadas laborales con tan sólo un mensaje, un correo o una llamada. Se pierden los límites temporales, espaciales y funcionales. El burn out convive día a día con nosotros.

“Lo que se mide, se puede mejorar” es el lema del CONEVAL, que alude a la frase de William Thomson Kelvin quien dijo “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Llevemos la frase al ámbito laboral, ¿es posible definir, medir y mejorar el rendimiento laboral?. Sí.

Como en todo tema, tenemos que navegar en aguas relativistas, poco imparciales y subjetivas. ¿De quién depende el rendimiento laboral? ¿Para qué quiero rendir bien?. Si hay alguien que quiere que yo mejore y trabaje más sin que yo sea partícipe de la decisión o exista un incentivo o acuerdo, quizás, ese alguien está haciendo uso de su poder para decidir por mí, desear por mí.

Este es un tránsito cotidiano y normalizado del “estar hasta la madre del trabajo”, del “no me valoran en la empresa”, y del “trabajo por necesidad”. Cercano al querer ser empleado del mes, recibir el reconocimiento esperado, acercarse al patrón mayor, tener privilegios, ser identificado, conseguir el éxito soñado ¿a costa de qué?.

El cansancio, que muchas veces sirve de alerta para descansar, ahora funciona como un dispositivo culpabilizador. Te cansas porqué quizás no estás durmiendo bien, comiendo bien, algo te pasa que te cansas, algo haces mal. ¿Por qué no eres una máquina incansable?. ¡Ya descansarás cuando te mueras!. ¡A descansar a la tumba!, gritan las voces.

Una estrofa ilustrativa de Bailar hasta quemarnos de Kinky, menciona: “Cuando la risa se convierte en carcajada, y el lipstick ya perdió el color, y me convencen de hacer otra pendejada, hay algo en tu mirada me da el valor”. Amar al amo implica ese compromiso de ponerte la camiseta por sobre toda las cosas, amar y trabajar hasta quemarnos.

El amo-patrón nos pide trabajar mucho y no perder el tiempo, omite que perder el tiempo es necesario para, inclusive, rendir mejor. Te quiere feliz para que rindas más. Pero el rendimiento, de nuevo como métrica, es traicionero.

Hay que estar loco para abandonar un buen trabajo, con buen sueldo y prestaciones. Piensa en el futuro, te dicen. Pero pensar en el futuro es un puente a la ansiedad, pues es un escenario incontrolable. Debemos permitirnos cierto grado de mediocridad presente, ya que con los años, el desgaste físico y emocional apaga la “pasión” por el trabajo, por la vida.

Con el tiempo entiendes que hasta en las cosas importantes hay cosas más importantes: la familia, la salud y la estabilidad emocional son tesoros que nadie debería estar dispuesto a sacrificar, ni siquiera por la más grande de sus pasiones.

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