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Traer agua del mar con tecnología a Nuevo León

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Traer agua del mar con tecnología a Nuevo León, una solución de fondo a nuestra crisis.

Nuevo León está padeciendo la crisis de agua más grande de su historia.

Una de las soluciones que pueden resolver este problema de raíz es la desalinización del agua.

Simplemente porque el agua del mar ahí está y es abundante. Desde febrero de 2022 de este año, el alcalde de Mission, Texas, Armando O´Caña, invitó al gobierno de Nuevo León y al de Tamaulipas a sumarse a un proyecto fronterizo para desalinizar agua de mar.

O'Caña señaló que el proyecto de traer agua del río Pánuco es igual de caro, pero más lento, y sería más rápido instalar una máquina desalinizadora en Brownsville y conectar con tubería a las ciudades fronterizas de Texas, Tamaulipas y municipios de Nuevo León.

El alcalde de Laredo también ya se apuntó a este programa.

En México, la mayoría de las plantas desalinizadoras se destinan al abastecimiento de agua potable en desarrollos turísticos, pequeñas comunidades y agricultura de exportación, indicó el director general de la Conagua, Germán Arturo Martínez Santoyo; se han desarrollado trabajos relevantes en las plantas desalinizadoras de ósmosis inversa de la ciudad de Cabo San Lucas, Baja California Sur, para el abastecimiento de las localidades de Guaymas y Empalme, Sonora, y Ensenada.

Según el director general de la Comisión Nacional del Agua, Germán Arturo Martínez Santoyo, uno de los principales factores que limitan este tipo de tecnologías es el costo, el cual depende de diversos factores: la ubicación de la planta, la fuente de abastecimiento, las dimensiones y el costo energético (el cual representa hasta 70% del total), entre otros.

Contrario a lo que dice el director de Conagua, el director de la Asociación Mediadora para el Bienestar Inteligente y Ecológico, Miguel Ángel Verástegui Cavazos destacó que hoy en día no es tan caro e imposible instalar plantas desalinizadoras de agua, ya que estas podrían tener un costo de $250 millones de pesos, según su tamaño y han sido una apuesta con buenos resultados. 

Países que están avanzando fuertemente en este tema son: Emiratos Árabes, Israel, Australia, Libia, Kuwait, Qatar, Estados Unidos, Japón y España, Chile, país que tiene previsto construir la mayor planta desalinizadora alimentada por energía renovable de toda América Latina en el desierto de Atacama, para abastecer la demanda de agua para la minería y el consumo humano. 

Arabia Saudita, ha sido el pionero en la desalinización de agua del mar, 4 de cada 5 litros que se consumen provienen de plantas desalinizadoras. 

En los últimos años, América Latina y el Caribe se convirtieron en mercados de desalinización. Desde 2020, en el continente existen 30 plantas y planea invertir más de $25 millones de dólares en proyectos futuros.

El gobierno de NL contempla en su plan maestro estas obras a largo plazo aunque no ha dado fecha de inicio: La desalinizadora, el acueducto El Cuchillo II, la presa Vicente Guerrero, traer agua del Río Pánuco.

Mi temor es que el gobierno simplemente nos haga sentir culpables a nosotros los ciudadanos por haber provocado esta crisis, nos cobren el agua a precio de oro y no hagan nada, o hagan obras inútiles solamente para hacer dinero sucio con contratos de obras.

No veo razón de por qué no iniciar el proyecto binacional de la desalinizadora, o construir una propia, ¡pero ya, no hay tiempo que perder! ¿Tú qué opinas?

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