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Cabrito Mayor

Trascender

Cabrito Mayor

Trascender

El ser humano es poseedor de un ciclo llamado vida y así, conforme al personal libre albedrío hacemos con ella normalmente, lo que queremos, algunos nacen con “estrella” dicen y otros irremediablemente “estrellados”; sin embargo, todos tenemos al nacer la misma condición inicial, todos nacemos desnudos y sin nada, algún día partiremos. Lo que vale en este ciclo de vida que nos ha sido obsequiado, es justamente lo que hagamos en el transcurso de ella para trascender en nuestro entorno más allá de los límites de nuestra propia existencia.

Así pues, estimado lector, hay quienes por sus acciones de vida han logrado alojarse en el sublime recuerdo, conquistar el enaltecedor reconocimiento, transformarse en un mito, pasar a convertirse en una leyenda o llegar a la inmortalidad de ser evocado con aprecio más allá del lazo afectivo o familiar por su aporte y contribución desinteresada hacia el bien común para crear una sociedad mejor.

De esta manera es que tenemos una larga lista de personalidades que nacieron igual que usted e igual que yo, “encuerados” y quizás hasta con la misma estrella y que han trascendido con lo que hicieron con su vida más allá de su propia existencia y hoy con honor y por honrar con gratitud a las contribuciones que ofrecieron para construir la sociedad que ahora somos, son recordados por todos nosotros, desde los héroes patrios, caudillos revolucionarios, líderes empresariales, eclesiásticos notables, políticos de prosapia, médicos prominentes y un sinnúmero de héroes sociales e ídolos emocionales que van desde músicos hasta poetas y locos, porque de eso, estimado lector, todos tenemos un poco.

Pero también es justo reconocer en contra punto que en nuestra sociedad actual tan dinámica, acelerada, con valores muy distorsionados y cambiantes como la nuestra, a veces se torna difícil trascender o permanecer si quiera, en el recuerdo de nuestros propios y más cercanos seres queridos, pues la veloz y voraz inercia en el quehacer del día a día, hace que de una manera fugaz se disuelvan al galopante paso del tiempo el recuerdo de aquellas personas y los gratos momentos vividos y que el propio olvido va desalojando de la memoria y más, cuando aquel aspirante a ser recordado, se condujo siempre como si hubiera nacido “estrellado”; es decir, como una persona derrotada.

Y aunque todos nacemos igual, le decía, es conforme nos vamos desarrollando que vamos potencializando nuestras habilidades de acuerdo a las propias capacidades para crecer en la vida y convertirnos para nuestro entorno más inmediato, en alguien realmente importante que siembre con su ejemplo, el camino a seguir. 

Por ello, hoy me dirijo con gratitud al gobierno del estado del nuevo Nuevo León y al Consejo Interinstitucional de Participación Ciudadana para el Otorgamiento del Reconocimiento al Mérito Cívico “Presea Estado de Nuevo León”, porque hayan elegido a mi queridísimo hermano Joel Sampayo Climaco, “El Reportero del Aire”, por considerarlo merecedor de tan distinguido reconocimiento en su edición 2020 en la categoría de Periodismo, mismo que será entregado a título póstumo a María Dolores Tejada Aguirre de Sampayo, su amorosa esposa, Joel Climaco y Kelli Valeria Sampayo, sus hermosos nietos a las 06:00 de la tarde de hoy por el gobernador Samuel García Sepúlveda en el Teatro de la Ciudad.

Esta presea, dice la propia ley que la creó, es la máxima distinción que el estado otorga a las personas de reconocida integridad, honestidad y ética, que en el desempeño de sus actividades públicas, sociales o profesionales, realicen actos y obras ejemplares de evidente significado y trascendencia en beneficio de la comunidad.

En lo particular sólo puedo decir con mucho orgullo que mi querido hermano Joel, con su vida ha logrado trascender más allá de la propia existencia, que le envío un abrazo hasta el cielo y que le extraño mucho. “Todo mi cariño a mi hermano mayor, consumado monstruo de la comunicación, que voló muy alto, a la eternidad, sembrando a su paso su amor y bondad…”

Por hoy es todo, medite lo que le platico, estimado lector, esperando que el de hoy sea un  gran día, por favor cuídese y ame a los suyos respetando la sana distancia; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes.

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