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En Palabras De Los Psicólogos

Tres reglas para discutir en pareja

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Tres reglas para discutir en pareja

Los desacuerdos pueden hacer crecer el amor mutuo y permitir crecer conjuntamente.

Para nadie es un secreto saber que las parejas han estado expuestas a gran presión durante esta temporada. La poca oportunidad para poner distancia ante un desacuerdo, o el tan utilizado “dame espacio”, realmente se ha vuelto imposible de aplicar, simplemente por que no existe ni físico ni geográfico.

Entonces ante la oportunidad que nos da este momento hay que hacerle frente, como vulgarmente se dice : “tomar al toro por los cuernos”, y esto aunque pudiera resultar desafiante, tenemos que empezar a verlo como algo positivo. Enfocarnos en la solución más que en el problema en si.

Los puntos de vista de la pareja no siempre están en sintonía y, en ocasiones, fruto de estas diferencias surgen discusiones. Pero esto no es malo ya que, bien llevadas, estas situaciones pueden hacer crecer el amor mutuo y permitir crecer conjuntamente. 

Saber gestionar estos conflictos es muy importante para alcanzar acuerdos, saber cómo mejorar y no dar lugar a momentos similares. Porque las discusiones son inevitables, y no hay que permitir que caigan en saco roto. 

Tal y como indica la psicóloga Sara Navarrete estas rencillas serán una realidad a lo largo de la vida en pareja, mientras se va pasando por diversas etapas. Pero no hay que olvidarse de que son cuestiones por superar. 

Hay que ponerse manos a la obra, no fingir demencia o dar la razón para evitar el conflicto, ya que a la larga esto puede pasar más factura. La primera regla de oro es intentar entender a la pareja, al igual que nos gustaría que hicieran con nosotros. 

Y, la única manera de conseguirlo, es practicando la escucha activa y sincera. Cada cual tiene su personalidad, sentimientos y nivel de madurez. Cuando la otra parte de la pareja está exponiendo algo que es importante para él o ella, lo mejor es atender y poner en marcha la empatía aunque para uno no tenga importancia.

De esta forma se sabrá qué nos está pidiendo, por qué se siente de la manera que se está sintiendo y qué espera de nosotros. Un buen punto de partida para resolver estas situaciones y comenzar a dialogar para encontrar una respuesta en común que satisfaga a ambos.

Discutir quiere decir comunicarse, mostrar los distintos puntos de vista sobre un tema. Esto es enriquecedor y permite a la pareja crecer conjuntamente, aprendiendo algo sobre la otra persona y comprendiendo sus puntos de vista. 

Algo clarificador de cara a próximas situaciones similares que puede ponernos en alerta y no permitir que pueda volver a producirse incomodidad o una nueva pelea.

Lo contrario, la pelea, sólo aviva la discusión e impide alcanzar un punto de partida. El cruce de reproches no es recomendable ya que termina con ambas partes de la pareja tratando de imponer su criterio e intentando cambiarla, en lugar de aceptarla tal y como es.

El ego debe quedar a un lado y avanzar para llegar a un entendimiento. 

Siempre habrá que ceder un poco por ambas partes y, por supuesto, no siempre tendrá que ser la misma persona. Pero lo que nunca hay que hacer es imponer un criterio propio porque sí, la discusión habrá finalizado, pero el problema no se habrá resuelto.

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