OpenA
Pensando en la gente

UANL: reprobada… en honradez e integridad

Pensando en la gente

UANL: reprobada… en honradez e integridad

Las autoridades de nuestra máxima casa de estudios siempre se quejan de que no les alcanza el presupuesto para incrementar la matrícula y las becas de los alumnos, mejorar la infraestructura y pagarle bien a sus maestros. Ahora nos damos cuenta por qué no les alcanza: los recursos económicos están destinados a satisfacer intereses de una camarilla de funcionarios corruptos que creen que la autonomía es para tener libertad absoluta y cometer actos ilícitos.

No hace mucho tiempo, la universidad era nota nacional por los altos niveles académicos que alcanzaron algunas de sus carreras de pregrado y posgrado, además del brillante papel de sus deportistas en diferentes certámenes nacionales e internacionales. Lamentablemente, ahora somos tema nacional por la ola de corrupción que se detectó recientemente en el área de adquisiciones, con montos que rebasaban los $700 millones de pesos malversados desde 2015 hasta la fecha, según los rotativos locales. La propia auditoría de la universidad confirmó los pagos millonarios por más de $100 millones de pesos a empresas que están a nombre de adultos mayores de bajos recursos, con domicilios falsos y otros aspectos que las hacen ser calificadas como “fantasmas”. La lista negra sigue creciendo, así como la indignación social de toda la comunidad, lo que sigue en suspenso es la mano dura para castigar con todo el peso de la ley a los involucrados, desde arriba y hasta abajo, y no solamente sanciones light con la remoción y el despido de los encargados de adquisiciones y tesorería. 

En Nuevo León no nos quedamos atrás en asuntos de corrupción, ya tenemos una “estafa maestra” en la que está involucrada nuestra alma mater. Vemos con tristeza que la universidad es igual o más corrupta que el resto de las instituciones públicas denunciadas en los últimos meses. El monto económico que arroja el total de las operaciones fraudulentas rebasa los $1,000 millones de pesos, relacionadas con varios servicios externos y pagos realizados por la universidad desde 2014. A continuación una breve reconstrucción de cómo se fueron tejiendo estos presuntos actos ilícitos. 

I. Según El Universal, en una nota del 5 de julio de 2021, el exsecretario de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), Guillermo Ignacio González Ávila, fue vinculado a proceso por realizar asignaciones directas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y aquí dos casos sobresalientes que no han sido juzgados, en donde está involucrada la universidad.

1) En 2014, la Auditoría Superior de la Federación señaló que la universidad obtuvo adjudicaciones directas de parte de la dependencia federal aludida por más de $640 millones de pesos para servicios como: organización de conferencias de prensa, foros e inauguraciones, mantenimiento del sistema de videoconferencia de la procuraduría, entre otros. ¿Cómo es posible que por estos conceptos la Prodecon le haya asignado tantos millones de pesos?, parece que se sacó la lotería sin comprar boleto; pero el escándalo no para aquí. 

2) Durante los primeros cinco años del sexenio pasado,  la universidad  obtuvo 22 contratos por asignación directa por $800 millones de pesos y los conceptos fueron trabajos de soporte técnico, asesorías, carpintería y limpieza, puros conceptos sumamente generales, la excusa que sacaron para no llevar a cabo el concurso de licitación fue que cuando existen dos órganos públicos no se requiere la licitación pública y por eso fueron asignaciones directas. 

Según denunció un medio local, se evidenció un gasto presuntamente irregular por $700 millones de pesos entre los años 2000 y 2021 por las siguiente razones:

a) Pagó este concepto a decenas de empresas factureras, integradas por prestanombres de condiciones modestos. 

b) Quedó al descubierto que se les pagó con precios inflados por servicios que son cada vez más difíciles de comprobar. 

c) Vínculos familiares entre los integrantes de alguna compañía con directivos universitarios, y una vez que los medios de comunicación denunciaron estos agravios, la UANL escondió todos los contratos celebrados para que no se hicieran públicos.

II. La Auditoría Superior de la Federación en la cuenta pública del 2020 detectó a la  universidad el manejo irregular de $247 millones de pesos por los siguientes conceptos: 

a) Adquisición de software que no usa; b) falta de evidencia de compra de insumos; c) otorgamientos de sueldos por encima de lo permitido; d) adjudicaciones sin contrato; e) compra de uniformes por $ 11.2 millones de pesos al personal del Hospital Universitario, en donde no se demostró la existencia de la compra, y por si esto fuera poco, f) una empresa denominada Etog Servicios involucrada en la red de compañías fantasmas ha cobrado a la UANL $72 millones 152,000 pesos por asesorías de temas legales, servicios administrativos, renta de software, retiro de escombros, poda de árboles y un largo etcétera. 

Como señalamos anteriormente, la suma de todos estos actos ilícitos rebasa los $1,000 millones de pesos, cantidad con la que se becaría en un semestre a casi el 50% de los alumnos de la UANL –considerando $10,000 pesos por cada uno–, cuya población es de 206,000 estudiantes en los diferentes niveles que integran su oferta educativa. Es muy lamentable que mientras unos cuantos se benefician y se dan la gran vida con los recursos de la universidad, miles de jóvenes abandonan sus estudios porque sus padres no les pueden costear la carrera y las becas son cada vez más difícil de obtener. Hace poco me dijo un joven que estaba pensando en abandonar sus estudios, al igual que muchos de sus compañeros, debido a que no completaba para el pasaje diario de los cuatro camiones que debía tomar para dirigirse de su casa a la facultad donde estudiaba. Esto es imperdonable que suceda, la universidad debe regresar a sus orígenes, ser sensible y empática con los estudiantes y padres de familia, disminuir las cuotas y brindar más facilidades para la adquisición de materiales didácticos y coadyuvar de manera efectiva con el transporte público. En fin, esto es un razonamiento derivado del escándalo en que esta sumida nuestra máxima casa de estudios, ahora de lo que se trata es de atacar a fondo el problema de la corrupción.

Dejando a un lado lo indagado por los medios, las autoridades competentes no han hecho una investigación profunda, ni se ha sancionado a todos los responsables, desde las cabezas hasta los de a pie, únicamente han actuado con ligereza como si el asunto se tratara de unos cuantos pesos. Se trata de acabar, de una vez por todas, con la mala imagen de la UANL. Nunca debimos haber llegado a tales escándalos, la comunidad universitaria y la sociedad en general exigimos justicia y castigo con todo el peso de la ley a los responsables de estos desvíos. 

×