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Latitud

Un modelo para que Samuel resuelva la crisis del agua

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Un modelo para que Samuel nos resuelva la crisis del agua

Lector; a ti y a mí nos queda claro que sufrimos una grave crisis de agua. Sin embargo, los nuevoleonenses queremos resolver este problema buscando culpables, no soluciones. Te lo explicaré con un ejemplo. Es como si tripularas un carro en medio del desierto, acompañado por tu familia y de pronto te truena el radiador. 

Tu pareja podrá reclamarte tu negligencia por no haber llevado a revisión el coche. Tus hijos podrán decirte que debieron tomar otra autopista más transitada, aunque fuera de cuota. O que el mecánico los timó haciendo un mal jale y robándoles su dinero. 

Tú mismo podrás reprocharte que pese a no tener ninguna culpa del percance, el responsable directo o indirecto eres tú. ¿Qué opinas? ¿Quien tiene la razón: tu pareja, tus hijos o tú como conductor? 

Yo te respondo que si estás en medio del desierto, con el coche descompuesto, y el calor es de 45 grados, lo menos que debes hacer es gastar energía buscando culpables. 

Tu único reto y el de tu familia es encontrar una solución. Porque insultarse mutuamente no les quitará la sed. A gritos no arrancará el motor. A mentadas de madre no se arreglará la fuga del radiador. 

En Nuevo León tenemos el motor descompuesto. Nos falta agua para tomar y para que la sociedad funcione adecuadamente (incluyendo los diputados locales que son muy grillos y muy flojos). 

De manera que analicemos modelos de éxito, no casos fracasados. A la gente nos encanta ser alarmistas y narrarnos cuentos de terror. Asustarse es divertido si te sientas en la butaca de un cine comiendo palomitas. Pero cuando estás en mitad del desierto, y con una sed del demonio, espantarse no es opción. 

¿Hay alguna forma de traer agua para tu familia? ¿Podemos extraerla de algún maguey? ¿Aparece en el mapa alguna gasolinera cercana? Pon a volar tu imaginación. 

Veamos casos de éxito recientes, no sin antes advertirte: esto es un artículo, no un tratado de ingeniería sobre fuentes hídricas. 

Comencemos por memorizar el nombre de un país: Singapur. Allá lo que sobra es agua, pero es salada. Escasea el agua dulce. 

Por eso el gobierno de Singapur gestionó que le trasvasara agua dulce un país vecino llamado Malasia, mediante un tratado comercial que en mala hora no se piensa ratificar. ¿Qué hizo entonces Singapur ante esta negativa? 

Varias cosas, entre ellas, no encabronarse. Mencionaré nada más una. Recordemos esta otra palabra: NEWater. Es el nombre que el gobierno de Singapur le puso a la junta de servicios de aguas residuales recuperadas. Los técnicos de este país inventaron un sistema para recuperar hasta la última gota de las aguas usadas y reusadas por los singapurenses. 

¿Cómo le hicieron? Mediante un sistema que elimina sólidos con virus y bacterias (primera etapa). 

Después filtran el agua con una membrana semipermeable para dejarla con niveles muy bajos de sales y materia orgánica. Esta agua ya es potable (segunda etapa). 

Finalmente, por mera precaución, se utilizan rayos electromagnéticos (UV) para garantizar la pureza del agua, añadiendo reactivos químicos alcalinos. 

La calidad del agua destilada por este proceso inventado por los fregones de Singapur rebasa por mucho las estrictas normas de potabilización que exige la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Por supuesto, estas plantas NEWater son muy costosas y se inventaron hace relativamente pocos años. 

Sin embargo, la gente de Singapur, que es muy práctica y optimista, pensó lo siguiente: les salía más caro no tener agua potable y gastar en pipas, tinacos y cisternas, que invertir en estas plantas NEWater. Además, ellos saben que los empresarios y comerciantes, aunque caigan gordos, también cumplen una función primordial para la buena marcha de un país. 

Ahora, veamos nuestra propia urgencia local. Samuel García acaba de ir a Los Ángeles para asumir la presidencia de una fundación que atiende el cambio climático. Esto está muy bien. 

Y estará todavía mejor que se aproveche tal momento para establecer negociaciones y financiamiento de organismos internacionales que nos ayuden a cubrir el gasto de la instalación de plantas NEWater en Nuevo León. 

Así también se justificaría un incremento sustancial en las tarifas de agua para uso comercial. Sobre todo a las grandes empresas que (yo estoy seguro de ello) estarían dispuestas a erogar grandes cantidades de lana si vieran que así se les duplicarían sus utilidades. 

De este modo lo pensó la gente y el gobierno de Singapur y hoy son potencia mundial cuando hace un par de décadas estaban en la vil calle, asoleados y sedientos. 


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