Opinión

Latitud |Un país enfermo del virus electoral

Un país enfermo del virus electoral

Los mexicanos nos contagiamos de un extraño virus que yo llamaría “electoralización”. Cualquier debate público se reduce a términos electorales.

¿Cuáles son las secuelas que provoca el virus de la “electoralización”? Varios y muy peligrosos. El principal, reducir cualquier problema público, social o urbano, a adjetivos descalificativos.

Todo es desfogue de pasiones reprimidas. Odio. Rabia. Fauces babeantes. No se buscan zonas neutras de entendimiento sino la vil polarización. La estrategia política asfixiando la gestión pública.

Mentar madres es la única alternativa. Se apunta hacia un culpable y se le lincha en redes. El propio Presidente, tan hipersensible, no diseña políticas públicas: marca posicionamientos contra sus enemigos, reales o ficticios.

Como todo es electoral, el Presidente prescinde de expertos ajenos al régimen. Por decreto desaparecieron del radar los urbanistas, los pedagogos, los planeadores de transporte o los ingenieros hídricos que no dependan directamente del gobierno.

Las mañaneras son un ring de boxeo. No se convoca a ningún análisis de fondo sino a culpar a los conservadores. La única proclama es “divide y vencerás”. La única cuestión prioritaria es ganar la próxima elección.

Pero la mayoría de los grandes problemas nacionales, se gestan al margen de pugnas electorales: la crisis climática pronto dejará sin agua a más de la mitad del país. No se planean medidas de ahorro energético. Se ahonda la desigualdad social. Se erosiona la clase media. La educación empeora irreversiblemente.

Pobre México, enfermo de “electoralización”.

Eloygarza1969@gmail.com


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