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Tenis a Fondo

Una burbuja a punto de estallar

Tenis a Fondo

Pese a los grandes esfuerzos por parte de la organización, la burbuja del Abierto de Australia está a punto de estallar.

Entre tenistas molestos, casos positivos de coronavirus y reclamos por un trato diferenciado hacia algunos jugadores, los organizadores del primer Grand Slam del año están viviendo un verdadero caos.

Si la semana pasada comentamos que el tenis estaba venciendo a la pandemia con el anuncio de un calendario atípico, también aclaramos que el coronavirus era el que tenía la última palabra.

Pues así está sucediendo, ya que aunque en Australia estaba todo preparado para recibir a los mejores tenistas del mundo, no contaban con que el virus iba a viajar con ellos.

Los tenistas están viviendo una pesadilla en sus primeras horas en Australia, el malestar crece entre los jugadores de la ATP como en las de la WTA, hasta el punto en que hay quien piensa que puede existir un boicot antes del Abierto de Australia, que inicia el 8 de febrero.

La molestia más fuerte se presentó a raíz de los cinco casos positivos que se presentaron en tres de los 15 vuelos chárters organizados por el Abierto de Australia, para trasladar a más de 1,200 personas, entre tenistas, entrenadores y cuerpo técnico.

Esto obligó a poner en una estricta cuarentena a 72 jugadores, quienes durante 14 días no podrán salir de su cuarto de hotel, ni siquiera abrir la puerta.

Uno de estos jugadores es el mexicano Santiago González, quien por medio de sus redes sociales ha compartido su aislamiento y se ha quejado de los alimentos que ofrece el hotel sede.

Y así como él, muchos otros jugadores han utilizado sus redes sociales para quejarse de que los protocolos que ellos tenían no son los mismos que se están aplicando a su llegada a Melbourne.

La petición principal es que los dejen entrenar a todos por igual durante las dos semanas que estarán en cuarentena, pues de lo contrario no estarán en igualdad de circunstancias al momento de empezar a jugar.

Y es que los jugadores que no llegaron en los vuelos infectados sí tienen derecho a entrenar cinco horas diarias, además de que algunos top están haciendo otra cuarententa distinta en otra ciudad.

También están pidiendo cuartos de hotel más amplios y que les faciliten aparatos para hacer ejercicio, pues los entrenamientos, en caso de que accedan a darles el permiso, serán muy cortos.

Los organizadores defienden esta postura y admitieron que estaban esperando este tipo de situaciones de riesgo, pero se mostraron firmes en sus decisiones y aseguraron que el torneo se disputará sin retrasos.

Ante este panorama, la palabra boicot se ha empezado a escuchar, se habla de retirarse del torneo y hasta de jugarlo, pero abandonar el partido a los tres juegos como protesta por la situación.

Y todos los jugadores no han terminado de llegar, por lo que los contagios podrán aumentar y con ello la molestia de la familia tenística.

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