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Una radiografía al robo de hidrocarburos


El robo de hidrocarburos es un desincentivo a que los privados participen en inversiones en midstream, contribuye a que la red criminal tenga acceso a recursos y continúe enriqueciéndose, y representa una amenaza a la seguridad energética del país. 

Desde 2014, el robo de hidrocarburos no solo comenzó a ser una fuerte migraña para Petróleos Mexicanos, sino que se convirtió en un claro desincentivo para que la iniciativa privada participara en asociaciones público-privadas para infraestructura, en el marco de la reforma energética. En las últimas semanas, el tema ha subido de volumen en las redes sociales y el las declaraciones de las autoridades. El presidente Peña resaltó que debe implementarse una estrategia de seguridad contra el robo de hidrocarburos. 

Los “huachicoleros”, como se les llama a aquellos delincuentes que se dedican al robo de gasolina y ordeña de ductos, están organizados de una forma que nunca contemplaron las autoridades ni Pemex. Según el Instituto Belisario Domínguez, las tomas clandestinas en los ductos de Pemex pasaron de 691 a 4,127 del año 2010 al 2014. Tan sólo en 2013, el robo de combustible ocasionó pérdidas económicas que fueron superiores al presupuesto asignado a la Secretaría de Energía. Existen líneas de acción de cómo operan estos grupos: todo comienza con la perforación de un poliducto, que se canaliza con una pipa que puede dar a un autotanque, a una pipa pirata (como las de Pemex), o a una bodega donde se almacena el recurso; en segundo lugar, consiste en almacenar el producto donde, en muchos casos, hasta se han creado gasolineras ficticias donde se resguarda el combustible; en tercer lugar, se encuentra la comercialización y venta, entre sus principales compradores están las pequeñas comunidades, fábricas de mediana escala, y las mismas gasolineras ya establecidas. 

Derivado de la primera parte de la operación, el robo directo, Pemex ha tenido que incurrir en un alto costo de vigilancia para mantener sus ductos seguros. Se vigila utilizando drones, cuerpos de seguridad que auxilian a la empresa, y sistemas de detección de fugas. El director de Pemex acentuó en una entrevista que existe la posibilidad de que personal dentro de Petróleos Mexicanos tenga vínculos con el crimen organizado. Al interior, Pemex deberá reforzar sus sistemas de control de confianza para poder identificar a estos individuos. Al exterior, en acción coordinada con la PGR y la Policía Federal, se está implementando una estrategia de seguridad enfocada ya no en el criminal que perfora el poliducto, sino en la estructura y la red comercial que permite que se sigan ordeñando ductos. Si existe un aumento en el robo es porque la demanda por combustible robado ha aumentado: en parte comprado por el sector industrial, en parte utilizado por el crimen organizado en avionetas y jets, y en parte por pequeñas comunidades. Hay académicos que argumentan que el aumento del robo de gasolina es también producto del aumento de los precios, yo no estoy tan seguro de que esa sea la razón: el aumento en los índices de este delito surgió mucho antes de la liberación del precio del petróleo. 

Uno de mis grandes miedos se encuentra en la etapa de almacenamiento. Pemex tiene una gran herida en su capacidad de almacenamiento: tan sólo se garantiza el abasto de tres días. Si ocurre un desastre natural que comprometa nuestra capacidad de almacenamiento, deberemos importar a precios muy altos a Estados Unidos, nuestro combustible. Si los huachicoleros con apoyo de los carteles pueden llegar a tener suficiente capacidad de almacenamiento, es posible que puedan tener una injerencia directa en el aumento de los precios. Pudiéndose dar un desabasto, y si la demanda por combustible robado sigue creciendo, la red organizada detrás de esta actividad podrá beneficiarse enormemente de un posible aumento de precios debido a la incapacidad de las gasolineras de compensar las necesidades de la demanda. 

En el marco de la reforma energética, la participación de privados en midstream, es decir transporte y almacenamiento de hidrocarburos, se verá realmente afectada por la incidencia de delitos como éste. Las empresas no contarán con la certidumbre de que su inversión está protegida si permanece este fenómeno delictivo. Es un gran reto el que tiene el Estado Mexicano: blindar la atracción de inversiones y evitar que el crimen organizado se continúe enriqueciendo con la contribución de una demanda que continúa creciendo.




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