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La Hormiga

Urgen cambios a nuestro sistema democrático

La Hormiga

Urgen cambios a nuestro sistema democrático

Gobernar es fácil, aseguró AMLO en las primeras semanas de su gobierno. ¿Será? ¿ Lo ha demostrado? ¿Ya se habrá dado cuenta que entre sentarse en la silla presidencial y gobernar existe una distancia similar a la del cielo y el infierno? ¿Que gobernar es palabra castiza que también se aplica al capitán del barco que lo conduce a buen puerto o al naufragio? ¿Que gobernar no es sinónimo de mano firme y fuerte, sino de conocimiento de la mar, la embarcación y sus tripulantes, conocedores de sus oficios, con independencia de la mucha o poca lealtad que le tengan al capitán. ¿Que en su atinada conducción yacen triunfos y desgracias?

Somos muchos los que vamos en ese barco y cada día somos más los que dudamos de las habilidades y buen juicio de quien elegimos como capitán de esta nave llamada México. Somos muchos clase medieros a los que se nos  antoja un motín a bordo (como en la novela Mutiny on the Bounty de Charles Nordhoff y James Norman Hall).

Dice la Real Academia Española que gobernar es guiar y dirigir, luego entonces mal gobernar también es gobernar. No hay duda de que AMLO nos gobierna, pero sin conocimientos y preparación de cómo conducir la nave donde vamos los habitantes de este país.

La democracia, nuestra democracia, tiene un largo camino que recorrer, para evitar equivocarse al grado que lo ha hecho con el Presidente actual. Debe buscar soluciones para que el posible mal gobernante y sus políticas  no se perpetúen, al acceder a sistemas simplistas, como lo son la publicidad repetitiva y engañosa y el uso abusivo de los dineros públicos en montos millonarios, que en caso de hacerlo, no corren el peligro de sanciones adecuadas. Estamos obligados a pensar otras soluciones o de lo contrario continuaremos gobernados (guiados y dirigidos) por malos gobernantes ad infinitum.

¿Estamos obligados a sujetarnos a un sistema de democracia directa, cuando muchos países democráticos no siguen este sistema?

EUA está sujeto a un sistema de democracia indirecto, en tanto nosotros tenemos democracia directa. La democracia en muchos países europeos también es indirecta, ya que el Ejecutivo (que recibe diferentes denominaciones), es designado por el Parlamento, compuesto por representantes de la ciudadanía (similar al caso de nuestros diputados). 

En 1787, EUA adoptó su Constitución y establecieron el sistema federal al unir 13 colonias bajo el nombre de Estados Unidos de América (esta última palabra, presuntuosa e inexacta). En ella, no se les otorgan a los ciudadanos la capacidad de votar directamente por uno u otro candidato al cargo de Ejecutivo federal. El voto se otorga a dichas colonias, pero no por igual, en virtud de tener diverso números de habitantes y distinta capacidad económica y por ende contribuir mas o menos al presupuesto federal. En consecuencia, a cada colonia se le otorga distinto número de votos electorales; es decir, que las colonias, hoy estados, son los “electores” o bien podríamos identificarlos 

como los “electores importantes”. Los votos de las colonias se contabilizan en El Colegio Electoral y es éste el que indica el nombre de la persona ganadora de las elecciones. 

El México de hoy está integrado por entidades federativas ricas, pobres y medias y una cantidad importante de etnias con distinta historia y costumbres. Nuestro caso no es el de las 13 colonias ni la época es la misma, pero ya urge cambiar nuestro sistema electoral, al menos en lo relativo a la elección del Ejecutivo federal.  EUA es un antecedente interesante, como también es el caso de los cantones suizos.

Este artículo sólo plantea la necesidad de juntar gentes pensantes. Un grupo que se aboque a soluciones, antes de que sea demasiado tarde. Antes de que Morena, entendido como el nuevo PRI, nos encadene a otros 60 años de autoritarismo incontrolado que lleven a nuestros hijos a grandes fracasos y que pongan a México en la ruta de la anexión a países que cuentan con gobernantes que sí saben gobernar.

Cierro con esta aclaración: el pueblo no son los pobres. Pueblo somos todos. Aunque en México la mayoría la integra la clase media, mal haría el gobernante que buscase tan sólo el beneficio de esta clase o de los pobres o de los ricos. 

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