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Cabrito Mayor

Violencia

Cabrito Mayor

Violencia

No conforme los dos años de la terrible pandemia que en abundancia nos ha obsequiado el destino 10 millones de fallecidos en el mundo según las cifras no oficiales y de los cuales un millón, se dice, fueron amigos, conocidos y familiares mexicanos nuestros, la humanidad tal parece que no entiende del derecho de vivir en armonía y en paz y aquellos que detentan cierto punto de autoridad quieren tener el control del destino en la vida de los demás por conveniencia de sus propios intereses a través de la cada vez más indeseable violencia que se ha desatado escalando todos los niveles de poder en el mundo.

Y así pues, estimado lector, hace apenas tres meses arribamos a este 2022 mirando la humanidad con harto positivismo y esperanza que apareciera en él, el ansiado fin de esta pandemia que no resultó ser más que una “guerra” atroz entre los grandes intereses comerciales ocultos que hay en la industria farmacéutica mundial y que fueron los únicos “ganones”, además de los agremiados del rubro mortuario que vivieron la jauja de hacer su agosto por dos años con este mal nacido e inventado virus que ha sembrado el luto en todos los rincones de este atribulado mundo.

Pareciera esto tan tampoco para que en medio de esta recta final pandémica que mantuvo al mundo en vilo, temeroso y encerrado, para que Rusia, obedeciendo sus propios intereses económicos y de poder, iniciara “su guerra” en contra de una inocente pero determinante nación como Ucrania, que su único “delito” es contar bajo su territorio con la fortuna de proveer la distribución del gas a toda Europa, por lo que este ataque originado por las maquiavélicas mentes rusas ha sido para tomar el control del vital carburante y con ello buscar tomar el control y dominio en todo ese continente, dándole un coletazo económico y de preocupación también a todo el resto del mundo.

La devastadora violencia rusa ejercida sobre Ucrania, de la cual el gigante se pensó sería fácil y rápida de ejecutar, se encontró con una ejemplar resistencia civil que ha paleado valientemente los ataques, independientemente de que el repudio y rechazo de diversos países en contra de estos ataques no se ha hecho esperar, quedando nuevamente la humanidad en la zozobra de que el conflicto escale a niveles de una catastrófica tercera guerra mundial.

Pero la violencia física en contra de la humanidad, como el coronavirus, no entiende de límites ni fronteras y en nuestro país, que ha vivido la violencia interna desde hace muchos años y que se ha incrementado de forma abismal con la ineficacia e ineficiencia del argumento político de los “abrazos, no balazos”, y ha registrado en las últimas tres semanas, tres, hechos notablemente violentos que nos hacen ver más allá del fracaso gubernamental en sus políticas de seguridad, la impunidad y la corta capacidad de tolerancia y de gestión que se va apoderando cada vez más de la mentalidad del ser humano.

Así pues, tenemos que en un pueblo de Michoacán el fusilamiento de alrededor 17 personas que se calculan fueron ejecutadas en un velorio y en donde como se presume que el hecho fue entre bandas de crimen organizado y además “se limpió” la escena del crimen retirando todos los cuerpos y evidencias, la autoridad ha minimizado el asunto que junto con el tiempo y otros eventos violentos, le han obsequiado el olvido.

Y luego, ¡Ay ese futbol! Que nadie insinúa prohibir como los animalistas pretenden con las corridas de toros por ser supuestamente violentas y la auténtica y terrible barbarie se hizo nuevamente presente al ser transmitida a nivel nacional entre unos aficionados “gallos blancos” en contra de aficionados del Atlas, misma que ocupó los titulares y la atención de la gente pensante que una vez más ha puesto en tela de duda la función de la autoridad en el tema de la inseguridad y la violencia.

Y ya por último y hasta ahora, los hechos vandálicos registrados en nuestro Palacio de Gobierno el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y donde mostrando su músculo en una genuina megamarcha por exigir sus elementales derechos de seguridad y vida, algunas de ellas (quizás infiltradas) incendiaron, vandalizaron y pintarrajearon el patrimonio de los neoleoneses en total y absoluta impunidad ante la tibieza e inacción  gubernamental por no meterse en problemas con el género femenino.

Así pues, estimado lector, tenemos que la violencia cada día se sigue generando con mayores niveles de barbarie y con evidente impunidad ante la ineficacia e ineficiencia de las autoridades que anteponen la “política mediática” por encima de cumplir y hacer cumplir las leyes, el orden y la justicia. 

Y ante todos estos hechos violentos que han marcado la vida de la sociedad en las últimas semanas uno se pregunta ¿para qué tantas leyes, armamento, uniformes, equipamiento, elementos, patrullas e inversiones en materia de seguridad? Si la autoridad nos tiene viviendo frente a tanta violencia y de manera literal, en el marco de la ley de la selva.

Por hoy es todo, medite y reflexione lo que le platico, esperando que el de hoy sea un gran día, por favor cuídese y ame a los suyos; me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser  felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.

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