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El momento presente

¿Vives o existes?

El momento presente

Una frase japonesa dice: la vida es una perla brillante… ¿tú la ves así?.

Cada persona tenemos un rol diferente, hay personas que se levantan muy temprano, salen de su casa y llegan a una obra en construcción y comienzan su labor, con pala, martillo, construyen una vivienda o edificio. 

Otras personas salen temprano y llegan a su oficina y comienzan a revisar los ingresos y los egresos de su empresa, así como el pago de impuestos, llevan a buen puerto las finanzas del lugar que les da sustento.

El trabajo (y pasión) de un servidor es decirle una y otra vez a cada ser humano con quien contacto: ‘¡vive!, no solo existas’.

Mi profesión y vocación es la medicina y como médico mi interés primordial es la salud de las personas, desde hace más de 25 años me dedico a prescribir recetas e indicaciones para que cada uno de mis pacientes vaya sobreponiéndose a la enfermedad que atraviesa.

Desde hace 15 años descubrí que en la meditación y en las ‘prescripciones’ de la psicología y filosofía contemplativa oriental existían ‘recetas’ para sanar a los seres humanos y desde ese momento busqué la forma de poder llevar esta propuesta a mis pacientes y a la comunidad en general y como cada persona sufrimos y el sufrimiento genera una serie de trastornos físicos y psicológicos, hoy me dedico a orientar a las personas para que puedan disolver dicho sufrimiento y una de las principales herramientas es despertar plena y absolutamente al momento presente. 

Ya que desde la perspectiva de la visión oriental “sólo se vive si se está consciente” y es que cuando nos damos cuenta de que ningún recuerdo por romántico que sea o ninguna fantasía por excitante que se sienta, supera a la profunda conexión con lo que estamos viviendo en este momento, hemos encontrado la llave a una felicidad autosostenible.

Hay un cuento que lo describe así: un caminante atravesaba un pequeño pueblo y vio el panteón donde en las lapidas se leía: “Juan López, 6 años”, “Diana Ríos, 4 años”, Luis Flores, 9 años”, al leer las lapidas preguntó a un hombre del pueblo que vio en el camino: ¿es un cementerio de niños?.

A lo que el hombre dijo. ¡No!, es de adultos, lo que pasa es que en este pueblo tenemos una costumbre, todos tenemos un diario y cada que estamos plenamente atentos al presente, anotamos el tiempo que eso duró, luego al morir, un familiar suma dichos minutos y es lo que ponemos en la lápida, porque para nosotros, sólo se está vivo, cuando se está plenamente presente.

Por lo que vivir es darse cuenta de toda la maravilla que tenemos al alcance, existir es arrastrarse día a día mendigando momentos fugaces de excitación pasajera, buscando sobras teniendo el manjar del aquí y al ahora para poder disfrutarlo plenamente… y tú: ¿vives o existes?.

Hasta el siguiente momento presente.

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